sábado, 12 de diciembre de 2015

PUERTA DE LA MISERICORDIA






La cita es este domingo, 13 de diciembre, a las 5 de la tarde. 
El lugar: la catedral de Tui. 
Invitados al banquete: todos y más 
Invitación: la que nos hace el Señor "Venid a mi todos los que estáis cansados y yo os aliviaré"
Anfitriones: el Padre que espera la llegada de sus hijos
El Hijo: que sale continuamente a buscarnos
El Espíritu: que alegra con el don del perdón y la paz.
Condiciones: "deseos de gozar de la dicha del Señor".
Situación: pecadores amados por el Amor, barro enamorado que se moldea en el alfarero
Vestimenta: ya tiene el Padre todo preparado "sandalias en los pies, un traje nuevo y un anillo en el dedo"
Menú: un trozo de pan y un poco de vino, perdón PAN Y VINO SANTIFICADOS
Entrada: libre, por una bella portada, llamada desde ese día "Puerta de la Misericordia"

La tarde del domingo, los que vayáis a Tui sabed que El viene a llamar a los pecadores, sanar a los enfermos, liberar a los encadenados, dar la luz a los ciegos. Que tú y yo estamos necesitados de un amor, el que perdona incondicionalmente, que es más grande, inmensamente más grande que nuestros pecados, que espera que nuestros pasos se pongan en su camino, que no nos abandona y ahí es donde vamos, o mejor, a donde nos llama.
Una puerta se abre para todos nosotros, no cerremos la puerta de nuestro corazón. Que abramos de par en par nuestra vida para que los buscan encuentren, los que llamen se les abra... y tu corazón y el mío pueden ser puertas de la misericordia.

Nosa Señora da Franqueira axúdanos a menter vivo en nós o desexo do perdón.

Feliz Jubileo
Javier Alonso
A Franqueira
12-12-15

viernes, 11 de diciembre de 2015

Parole, parole, parole



Palabras, palabras, palabras... las que endulzan el oído o las que amargan el sentido; las que mueven a cambiar, o las que nos acomodan a  no mover; las que espabilan la razón, o las que duermen el corazón; las que hacen que la vida es sueño, o los sueños nunca serán realidad; las que unen en camino solidario, o las que nos convierten en solitarios caminantes; las que hacen sonreír el alma o las que hacen de la sonrisa una pantalla. Palabras, palabras, palabras son la que se escupen al ruedo de la arena amarga de la decisión del pueblo de decidir. O sí, somos nosotros los que decidimos y debemos escuchar, esto lo digo en serio, es necesario hacer un esfuerzo de escucha y saber discernir que se esconde detrás de las palabras. Porque, no seamos ingenuos, detrás de cada rostro que se pega en un cartel electoral hay una montaña de hombres y mujeres superpreparados que saben lo que tienen que decir, como decirlo y en que momento, se pueden equivocar, pero escucharemos lo que creen que debemos escuchar. Y sabéis que hay temas intocables, inviolables e intransferibles, que corresponden al hecho en si y la condición del propio hombre, varón y mujer, que deben ser escrupulosamente tratados con el máximo respeto y no deben ser sacrílegamente usados para beneficio de unas ideologías, marchitas, que se someten tantas veces a los intereses económicos, o ideológicos de un grupo. No nos engañemos, a nosotros también nos pasa, cuando cedemos a los principios esenciales y dejamos que la barca vaya río abajo, golpeándose a cada lado. 
Estoy perplejo como se esconden los temas que se saben conflictivos, porque tocan a la esencia de la persona, se solapan otros, y se prometen soluciones, que , en muchos casos estuvieron en manos de los que gobiernan en un momento determinado. Promesa, palabras, colocadas finamente y que nos hacen olvidar temas que realmente, si no se cuidan, minan el sentido mismo de la persona. Estos días toca escuchar, y hagamos un esfuerzo, por hacerlo lo más dignamente posible, no somos espectadores de un circo al que se prestan los que van a guiar en nuestro nombre los destinos de nuestro pueblo, sino, protagonistas certeros si acertamos en nuestra responsabilidad.
Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
11-12-15

jueves, 10 de diciembre de 2015

ADVIENTO: Profetas


Siempre estamos innovando, buscamos nuevas modas, deseamos nuevas experiencias, arrasamos con lo antiguo, a no perdón, que ahora a lo de antes le llamamos vintage. Y, ante la falta de imaginación recreamos las cosas y los nietos llevan las modas de sus abuelos, vuelven las tendencias y te marcas un gol siendo posmoderno. Lo que gusta es lo impactante. 
Pues Juan Bautista es el que une lo de antes de Cristo con lo que viene con Cristo. Y, amigos, más impactante que un señor a gritos por el desierto, vestido con piel de camello y comiendo langostas, atención, no de la mar océana, sino de los bichejos esos que vuelan. Más impactante que entrar en un río y que te sumerjan en las aguas para presentar ante Dios el arrepentimiento. Y ahí está, moviendo conciencias, proclamando la Buena Nueva, invitando a esperar. . 
Ya llegan los tiempos nuevos y Juan es la voz que desgallita para que el hombre crea de verdad y se deje de vanalidades y mentiras. Juan es la voz que grita para que nos dejemos de estancarnos en las comodidades y preparemos los caminos. Juan es el grito que se enfurece ante la injusticia y desea cantar la victoria del que viene con la justicia del amor. Porque lo antiguo se cumple, se plenifica, se llena. Lo que no se aceptó es ahora ratificado y llevado a lo más alto

Nosa Señora da Franqueira, axúdanos a ser novedosos sen esquecer o de sempre, axúidanos a ser proféticos coa palabra e co exemplo.

feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
10-12-15

miércoles, 9 de diciembre de 2015

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA APERTURA DEL JUBILEO DE LA MISERICORDIA


En breve tendré la alegría de abrir la Puerta Santa de la Misericordia. Como hice en Bangui, cumplimos este gesto, a la vez sencillo y fuertemente simbólico, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y que pone en primer plano el primado de la gracia. En efecto, en estas lecturas se repite con frecuencia una expresión que evoca la que el ángel Gabriel dirigió a una joven muchacha, asombrada y turbada, indicando el misterio que la envolvería: «Alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28).
La Virgen María está llamada en primer lugar a regocijarse por todo lo que el Señor hizo en ella. La gracia de Dios la envolvió, haciéndola digna de convertirse en la madre de Cristo. Cuando Gabriel entra en su casa, también el misterio más profundo, que va más más allá de la capacidad de la razón, se convierte para ella en un motivo de alegría, motivo de fe, motivo de abandono a la palabra que se revela. La plenitud de la gracia transforma el corazón, y lo hace capaz de realizar ese acto tan grande que cambiará la historia de la humanidad.
La fiesta de la Inmaculada Concepción expresa la grandeza del amor Dios. Él no sólo perdona el pecado, sino que en María llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en sí cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva. El comienzo de la historia del pecado en el Jardín del Edén desemboca en el proyecto de un amor que salva. Las palabras del Génesis nos remiten a la experiencia cotidiana de nuestra existencia personal. Siempre existe la tentación de la desobediencia, que se manifiesta en el deseo de organizar nuestra vida al margen de la voluntad de Dios. Esta es la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al diseño de Dios. Y, sin embargo, también la historia del pecado se comprende sólo a la luz del amor que perdona. El pecado sólo se entiende con esta luz. Si todo quedase relegado al pecado, seríamos los más desesperados de entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo encierra todo en la misericordia del Padre. La palabra de Dios que hemos escuchado no deja lugar a dudas a este propósito. La Virgen Inmaculada es para nosotros testigo privilegiado de esta promesa y de su cumplimiento.
Este Año Extraordinario es también un don de gracia. Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Es Él el que nos busca. Es Él el que sale a nuestro encuentro. Será un año para crecer en la convicción de la misericordia. Cuánto se ofende a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de destacar que son perdonados por su misericordia (cf. san Agustín, De praedestinatione sanctorum 12, 24) Sí, así es precisamente. Debemos anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios tendrá lugar siempre a la luz de su misericordia. Que el atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, haga que nos sintamos partícipes de este misterio de amor. Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, más bien, la alegría del encuentro con la gracia que lo transforma todo.


Hoy, aquí en Roma y en todas las diócesis del mundo, cruzando la Puerta Santa, queremos recordar también otra puerta que los Padres del Concilio Vaticano II, hace cincuenta años, abrieron hacia el mundo. Esta fecha no puede ser recordada sólo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el día de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe. En primer lugar, sin embargo, el Concilio fue un encuentro. Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Espíritu que empujaba a la Iglesia a salir de las aguas poco profundas que durante muchos años la habían recluido en sí misma, para reemprender con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre allí donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo...; dondequiera que haya una persona, allí está llamada la Iglesia a ir para llevar la alegría del Evangelio y llevar la misericordia y el perdón de Dios. Un impulso misionero, por lo tanto, que después de estas décadas seguimos retomando con la misma fuerza y el mismo entusiasmo. El jubileo nos estimula a esta apertura y nos obliga a no descuidar el espíritu surgido en el Vaticano II, el del Samaritano, como recordó el beato Pablo VI en la conclusión del Concilio. Que al cruzar hoy la Puerta Santa nos comprometamos a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano.

domingo, 6 de diciembre de 2015

ADVIENTO. Aquí y ahora



Una voz grita, en el desierto preparad el camino. Es Juan, el bautista, el precursor, que grita con voz rasgada, con su atuendo diferente, con su ayudo y su penitencia. Es la voz que resuena en nuestra conciencia seca por la falta de la vitalidad del Espíritu. Es el desierto en el que se inserta una palabra, una actitud, una vida de conversión. Una voz grita y nos empapa con el bautismo de conversión. Una voz que señala la llegada del Salvador. 
Es aquí, en mi vida; es, ahora, en este tiempo. Es la oportunidad que nos ofrece el Señor, como ese día en que te das cuenta que si hubiese hecho, si hubiese decidido, si hubiese... y ahora está lejos. Pidamos a María que nos ayude a decir sí, aquí y ahora, a recibir la fecundidad de la Palabra, la fuerza del Espíritu. Y apara esto allanemos nuestros conflictos, abajemos la soberbia, enderezamos nuestra vida, dejémonos trabajar por el Señor.
Hoy, aquí, ahora, es tiempo de conversión, de preparar el camino, de caminar hacia la libertad, la vida el amor.

Nosa Señora da Franqueira, Virxe fecunda, axúdanos a poñer neste mundo a voz da conversión ao amor.

Feliz domingo
Javier Alonso
A Franqueira
06-12-15

viernes, 4 de diciembre de 2015

ADVIENTO. Abre mis ojos



Antes de nada agradecer a todos los que me han felicitado el día de ayer en mi onomástica. Gracias, poniéndonos bajo la protección de San Francisco Javier, pedimos la valentía y el ánimo de ser evangelizadores y misioneros como él. Muchas gracias.

Los ciegos del evangelio de hoy gritan, claman, suplican, piden, pues solo Jesús les puede sanar. Pero lejos de ser un espectáculo a la luz de todos, Jesús, con discreción, lleva a los ciegos a casa. Un signo más de la delicadeza en el trato, no cura para convertir la sanación de aquellos hombres en un teatro de lo divino, además, les piden que no lo cuenten a nadie. Jesús es maestro en el trato con las personas. Al entrar en casa y estar con ellos muestra el deseo de escucharles y de hablar de algo tan importante como es la fe. 
El Señor, el Salvador que esperamos, es el que quiere estar con cada uno, el que dedica tiempo a escuchar y dialogar. Es el que viene en la cercanía del cara a cara, del tú  a tú, del estar junto al otro. Es el que pide discreción y sensibilidad, el que se pone al margen para estar con los que están fuera del camino. Nosotros a buscar los grandes éxitos, a querer salir en la foto de lo que cuenta y que se nos tenga en cuenta lo bien que hacemos todo, o que buscamos el reconocimiento. Tantas veces somo la Iglesia que busca el prestigio de las estadísticas, de los números, de las placas con honores, de llenar... y estamos llamados a ser los cristianos y la Iglesia de estar al lado, de caminar juntos, de no abandonar al que no puede, de sanar sin estar en el candelero. 
Esperamos, Señor, tu venida. Sabemos que vienes sin hacer ruido, sin molestar. Te reconocemos en medio del que está lejos, o del que nosotros estamos lejos en el corazón, porque hemos abandonado la esperanza de que vuelva a ver, de que pueda creer. O nosotros nos hemos creído los más creyentes, pero nuestros ojos no logran verte con claridad.

Nosa Señora da Franqueira abre os nosos ollos para ver a luz da salvación.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
04-12-15

miércoles, 2 de diciembre de 2015

ADVIENTO: Sintió lástima



Lo que mueve a Jesús a acoger a los pobres, lisiados, ciegos, mudos... los ponen a sus pies y les cura, es la lástima, se compadece de su dolor, su sufrimiento, su angustia. Jesús siente lástima de aquella muchedumbre necesitada de comer, y les da de comer. Hoy, ciegos de alma, a tumbos por la vida, sordos a la Palabra, mudos a la oración, hambrientos de Dios. Hoy tantos de los que nadie se compadece, que están al margen, marginados, a los que se excluyen, se les impide seguir adelante porque no valen, no producen, no son significativos, a no ser que hagan una heroicidad. Hoy es Jesús al que nos nos postramos, yo necesito ser curado de mi ceguera, de no ver la vida con los ojos de Dios y de no ver a Dios en la vida ¿y tú?. Yo necesito ser sanado de mi sordera, de no escuchar el grito del dolor de mis hermanos, de ser indiferente a sus lloros, de no escuchar la voz de Dios en los demás, ¿y tú?. Yo necesito ser curado de mi incapacidad de salir al encuentro del otro, de acercarme a quien padece, de salir de mis comodidades, de postrarme a los pies del Señor y lavárselos en los que padecen ¿y tú?. Yo, hoy, necesito ser saciado del pan de vida, de que lo poco que hay se comparte, y El lo  multiplica, necesito alimentarme del pan de Dios ¿y tú?.
Ilumíname, ilumínanos Señor; sánanos, Señor, sácianos Señor. 

Nosa Señra da Franqueira fainos abertos ao don de Deus no teu Fillo.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
02-12-15