lunes, 18 de febrero de 2019

SER SIGNO




Nos movemos en una cuerda floja haciendo depender la fe de signos extraordinarios. Lo sorprendente está en el día a día. Por Jesús, somos sacerdotes, profetas y reyes, y así, ponemos en Jesús nuestra oración al Padre en el Espíritu. En Jesús proclamamos una palabra nueva, palabra encarnada por el Espíritu en nosotros, siendo signo de su acción. En el Señor anunciamos y vivimos en el Reino, que por el amor, nos hace testigos ante el mundo.
Signo, milagro? Somos milagro de quien nos ha llamado al Reino de su Hijo querido. Signo de una llamada universal a la unidad. Presencia del signo del amor oblativo y caridad.

Xabier Alonso
18-02-2019

Evanxeo: Mc 8, 11-13
Unha vez uns fariseos saíronlle ao paso e metéronse a discutir con el. Para probalo, pedíronlle un sinal do ceo. El deu un profundo suspiro e dixo:
--Por que esta clase de xente reclama un sinal? Pois asegúrovos que a esta xente non se lle dará sinal ningún.
Así deixounos, volveu embarcar e foise para a outra banda do lago.



domingo, 17 de febrero de 2019

FELICES



Hoy el evangelio nos regala el relato de las bienaventuranzas en la versión de S. Lucas. Te invito a que las leas con calma. Piensa un momento. Cuando la vida se ofrece en la comodidad, todo hecho, cuando nuestra aspiración es tenerlo todo a costa de lo que sea, pasarlo bien como sea, saciarnos con lo que sea de forma compulsiva. Entonces, en nuestra vida lo que hay es vacío.
Pero la estrechez, la necesidad, los peligros, la fidelidad ofrece la oportunidad del encuentro con uno mismo. 
El que vive en la sencillez y la austeridad, se identifica con quien se hizo pobre, el Señor. Se solidariza con los que viven en la miseria, comprendiendo la escasez, no con pesar, sino descubriendo  las oportunidades de la felicidad en el compartir "hay más alegría en dar que en recibir". No pone su seguridad en las cosas, ni depende su vida de ellas.
"De grandes cenas, están las sepulturas llenas". El que no tiene reparo en hacer excesos y derrochar la comida no sabe lo que es vivir, porque "comemos para vivir, no vivimos para comer". En la necesidad lo poco se comparte y multiplica.
El que no experimenta la fragilidad y sus ojos no derraman lágrimas no experimenta la fragilidad y no puede recibir consuelo. Las lágrimas son una puerta abierta a la mansedumbre y a ser consolados. Lo humano no es sinónimo de serio, el que vive de forma madura y consciente, sabe lo que es la auténtica alegría, y llega a reírse de si mismo. En un mundo gris por el miedo a la incertidumbre de lo que podrá venir nos reímos de cosas banales, pero no quiere decir que seamos felices.
Alegraos y saltad de gozo, si sois cuestionados, perseguidos, odiados, excluidos, si no estáis en la lista de los más influyentes, si os invitan noticias falsas, si os calumnian con falsedades, si os hacen vacío, si os ven como extraños o bichos raros, si no vais a la moda o a la última, si se ríen porque no pensáis como la mayoría, si se burlan porque no consumís y vais por otros caminos.
Felices, dichosos, bienaventurados

Feliz domingo
Xabier Alonso
17-02-2019



Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,17.20-26):

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. 
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis. Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.»

jueves, 14 de febrero de 2019

ENAMÓRATE



Esto es lo que te pide el Señor. Tu relación con él no puede ser de otra forma. Enamórate como una respuesta a quien te ama, y se entrega por tí. Abre tu ser, tu intimidad, tu pensamiento y tu vida. Enamórate en todo.
Estos días estamos escuchando, en coloquio de oración, las palabras del P. Santiago Ordóñez. Y la clave del creyente orante es ésta, vivir en relación amorosa a la escucha y en la vida. Descubrir el diálogo que establece Dios con nosotros en el devenir de nuestra propia historia asumiendo, no solo que me dirijo a él con una palabra, unas fórmulas aprendidas, sino lo que cada palabra que pronuncio se convierte en respuesta vital a lo largo del día. Si digo Padre, "Abba", asumo esta relación amorosa, correspondo a quien me cuida, protege, consuela, fortalece. Vivo en la confianza y respondo en el encuentro con los demás en esta apertura.
Atrévete a enamorarte, dejando de ser en ti para ser en el otro. Para que tu corazón vive en el del amado, en el Señor. Para que tu vida sea para él. Porque al amor se le reconoce cuando se convierte en ofrenda, la vida en entrega. Se descubre en la mirada penetrante, la sonrisa sincera. Se le encuentra en la palabra amable, en la delicada manera. Se le vive en la verdad sin fisuras en el perdón recibido. Se le agradece en la tarea compartida en el proyecto soñado. Se le siente, es presencia, no solo deseo.
Enamórate del Señor. Déjate amar.


Feliz día
Xabier Alonso
14-02-2019



Evanxeo: Mc 7, 24-30
Unha vez foi Xesús cara á terra de Tiro. Alí entrou nunha casa, porque non quería que ninguén o recoñecese. Pero non lle foi posible pasar inadvertido, pois deseguida chegou unha mulleriña que tiña unha filla posuída por un espírito malo e botóuselle aos pés. Esta muller era pagá, unha sirio-fenicia, e rogáballe que lle librase a filla do espírito malo. Pero Xesús díxolle:
--Deixa que se farten primeiro os fillos, pois non é ben quitarlle o pan aos fillos, para botárllelo aos cans.
Ela contestoulle:
--Non é, Señor, non é; pero tamén os cadeliños apañan debaixo da mesa as faragullas que deixan caer os fillos.
El díxolle entón: vaite, que polo que acabas de dicir xa o demo saíu da túa filla.
E así foi; ao que chegou á casa, atopou a filla deitada na cama, libre do demo.

lunes, 11 de febrero de 2019

LOURDES




Hoy es un día muy especial. La Virgen María manifestó a una pobre niña, Bernardita, el deseo del señor de nuestra renovación. Una llamada a hacer consciente en nosotros la misericordia de Dios, el reconocimiento de nuestro pecado, como el hijo pródigo, repitiendo en nuestro interior "Penitencia penitencia, penitencia!". 
Ir a Lourdes es hacer un camino interior de encuentro. Dejarse acompañar y ser compañero de camino de gentes de todos los pueblos, como el nuevo Pueblo de Dios guiados por la fe.
Lourdes es construir Iglesia, significada en la roca de la gruta que sirve de basamento de la que es edificada con piedras, simbolizando la que se edifica con corazones creyentes.
Lourdes es reconciliación en el perdón recibido y en el abrazo
Lourdes es caridad, en el encuentro con el mundo de la enfermedad, con los enfermos, que nos enseñan a ser pacientes y esperanzados. Lourdes es gratuidad en el voluntariado. Lourdes es acogida en los hospitalarios.
Ir a la gruta es adentrarse en la pobreza, en la miseria en la que Dios se quiere revelar.

Os invito a conocer Lourdes a través de la Hospitalidad Diocesana
Si alguna persona quiere peregrinar este año es del 14 al 18 de junio
Necesitamos también personas dispuestas a colaborar en el voluntariado 
Y si conocéis enfermos que deseen ir a Lourdes estamos a vuestra disposición

Feliz día
Xabier Alonso
11-02-2019

domingo, 10 de febrero de 2019

RESPONDER



¿Por qué a mi, Señor?. No se, no puedo, hay muchos mejores, los hay que tienen más capacidad, los que tienen más conocimientos, mejores disposiciones. 
Y es que hoy, derrotados por la evidencia del amor, son vencidos Jeremías, Pablo y Simón Pedro. Las tres lecturas de este domingo nos adentran en el misterio de la vocación. La de ellos, y la de cada uno de nosotros. Pues la Escritura nos enseña el paradigma de las respuestas que vamos dando al señor, hasta que al fin nos desmonta interiormente y nos hace suyos, y nos invita a ser en él, con él y para él. 
Vocacionados para ser. Y cada día es un reto la respuesta, decir sí, sin reservas; con temblor, pero confiados; con pasión apasionada; y para esto es necesario postrarse, experimentar el silencio de la humildad. Hoy decimos sí a ser en Cristo pescadores de hombres, atrapados en sus redes, enredados en su amor, atrapados en su misión.

Con María, al mujer del Sí, Iglesia fecunda en el sí al amor de Dios, decimos somos tuyos, Señor.
Feliz día
Xabier Alonso
10/02/2019

Para leer las lectura de este día puedes entrar en el enlace: 





viernes, 8 de febrero de 2019

DENUNCIA PROFÉTICA




Juan Bautista buscaba anunciaba la justicia como anuncio de la llegada del Justo. El perdón como preparación ante el que había de personalizar la misericordia. Anunciaba la necesidad de un corazón renovado para recibia al manso y humilde de corazón. Y, éste, Juan, denunciaba la injusticia, el pecado, el odio, la soberbia. Y lo matan por el gusto de haber disfrutado el rey con una danza. Perder la cabeza por la justicia.
Y hoy, día contra la trata de personas y la esclavitud, en todos los órdenes de la vida, ¿nos vamos a callar ante el grito de los esclavos?
Te recomiendo este enlace




Evanxeo: Mc 6, 14-29
Como a sona de Xesús se estendía por todas partes, tamén o rei Herodes oíu falar del. Uns comentaban: “é o mesmo Xoán Bautista resucitado de entre os mortos, e por iso actúan nel eses poderes”. Outros dicían: “é Elías ou algún profeta”. Pero Herodes dicía: “É Xoán Bautista, a quen eu mandei decapitar, que está resucitado.” Porque Herodes mandara prender a Xoán por causa de Herodías, a muller de seu irmán Filipo, coa que el casara. Xoán non paraba de lle dicir:
--Non che está permitido vivir coa muller do teu irmán.
Por iso Herodías colléralle xenreira a Xoán e queríao matar. Pero Herodes temía a Xoán, sabendo que era home xusto e santo, e protexíao; mesmo o escoitaba con gusto, aínda que quedase desacougado.
Pero chegou a ocasión axeitada, cando Herodes no día do seu aniversario deu un banquete aos ministros, oficiais e xente importante de Galilea. Resulta que a filla de Herodías entrou e bailou moi ben, gustando moito a Herodes e a toda a xente convidada. Entón o rei díxolle á rapaza:
--Pídeme o que queiras, que cho hei dar.
E xurou:
--Dareiche o que me pidas, aínda que sexa a metade do meu reino.
Vaise a rapaza onda a nai e pregúntalle:
--¿Qué lle pedirei?
Ela díxolle:
--Pídelle a cabeza de Xoán Bautista.
E, volvendo onda o rei, díxolle:
--Quero que me deas de contado nunha bandexa a cabeza de Xoán Bautista.
O rei púxose moi triste, pero, polo xuramento feito e máis pola xente convidada, non a quixo defraudar. E de seguida mandoulle a un verdugo que trouxese a cabeza de Xoán. Foi, decapitouno e trouxo a cabeza nunha bandexa, para lla dar á rapaza, que non tardou en levarlla á súa nai. Cando os seus discípulos o souberon, recolleron o cadáver e fórono enterrar.




jueves, 7 de febrero de 2019

TODO TUYO



Eres Tú, Señor, quien nos envía. No vamos a donde queremos, Tú nos marcas la ruta, nos indicas el camino, nos destinas a una tarea. Abre nuestros ojos para descubrirte en el hermano a quien anunciar tu Evangelio. Guía nuestros pasos para no buscar caminos equivocados. Danos libertad para no agarrarnos a nuestras seguridades y a nuestras cosas. Concédenos la fuerza para no desfallecer. Llénanos de tu serenidad para afrontar las contrariedades. Atrapa nuestro corazón para que seamos tuyos. Infúndenos humildad para no considerarnos dueños de tu Reino. Haznos servidores de aquellos en los que estás Tú. 
Porque el Reino es tuyo, la Palabra es tuya, la Gracia es tuya, el Perdón es tuyo, la Salvación es tuya. Gracias, Señor, por hacernos mensajeros de Ti.

Feliz día
Xabier Alonso
07-02-2019


Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. 
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» 
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. 



miércoles, 6 de febrero de 2019

¿QUIÉN ES ESE?




¿De dónde saca todo esto?
Así me lo pregunto yo al ver a tantas personas buenas, trabajadoras, generosas, serviciales, abnegadas, disponibles, y no me llega la tinta para describir el agradecimiento por el testimonio de tanta santidad. De donde el ver padres que sacan tiempo de debajo de las piedras para estar y educar, jugar y pasar un rato con sus hijos porque saben que es su tarea la de acompañar el don maravilloso recibido de los suyos, pero también testimonian una vida en unidad y alegría ante el mundo sin los agobios con que nos bombardean. De donde sacan las fuerzas  personas que preparan en silencio actividades para los jóvenes, o mayores. Quienes disponen de un corazón enamorado para llevarles amor a quienes carecen de él y se arrodillan ante el pobre para servirle en la escucha, en el acompañamiento, en la discreción y en la sonrisa serena que anima el cuerpo cansado de los golpes de la vida. Son esos que cerraron la puerta al egoísmo, a la vanidad, a los miedos o a los respetos humanos que nos coartan. Son estos que callan ante los chismes y comentarios pero están derramando levadura en la masa y convirtiendo este mundo en un sabroso pan. 
Estos hombres y mujeres, los que sabemos de su familia, su historia, su juventud, sus limitaciones, esos, son los que nos sorprenden por su enseñanza de la vida, como Jesús aquel día en Nazaret.
¿Quieres ser de éstos?, pues amigo, no esperes, ahora es el momento.

Feliz día
Xabier Alonso
06-02-2019




Evangelio según San Marcos 6,1-6.
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.



martes, 5 de febrero de 2019

LEVÁNTATE




Talita qumi. Levántate. 
Revivimos la vida nueva que el Señor nos ha entregado. 
El Señor llega a nosotros, lo descubrimos en nuestra miseria, en nuestra muerte, gracias a la intercesión de los que nos aman. El padre de la joven, Jairo, son aquellos que tantas veces ven como necesitamos al Señor. Los que les preocupa que no llevemos alegría en nuestro corazón, que nos falte la vida del amor, la esperanza del proyecto de levantarse cada día y vivir.
Los que lloran y luego se mofan, son los que viven en la incredulidad, Lloran en la desesperación de la muerte y se mofan ante la resurrección.
Los discípulos que acompañan a Jesús es la comunidad, los testigos que que el Señor actúa, y lo hace de forma sorprendente ante nuestros ojos. Es la Iglesia, esposa, que acompaña a quien da vida y se alegra, admira y da gracias por lo que contempla.
Hoy, damos gracias, por los que nos aman y desean lo bueno y mejor para nosotros, por los que no creen, por los que nos acompañan en la fe, por habernos levantado de la muerte.
Ten fe.

Feliz día
Xabier Alonso
05-02-2019


Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43):

EN aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.
Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:
«Con solo tocarle el manto curaré».
Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:
«Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaban:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “Quién me ha tocado?”».
Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los píes y le confesó toda la verdad.
Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.
Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. 

lunes, 4 de febrero de 2019

SAL FUERA



El relato de hoy nos descubre a Jesús enfrentado al mal que esclaviza a las personas. Mal, que como vemos, reconoce el poder de Jesús. Le tiene miedo. No así el Señor, que con esa decisión de quien está lleno del poder del Espíritu de Amor solo una palabra da al esclavo la libertad, al sometido por el mal la capacidad de convertirse ante los demás en testigo de Dios. 
El día de nuestro bautismo, y que renovamos en la Pascua y cada domingo en el credo, reconocemos quien es nuestro Señor, dueño de nuestra vida, centro de nuestro ser, pasión de nuestro amor, corazón de nuestras decisiones, secreto de nuestros afectos, impulso de nuestras esperanzas. Lo hacemos reconociendo que su Palabra, una palabra, derrota lo que frena tantas veces el proyecto del amor del Padre bueno.
Hoy, vayamos a nuestra casa, a la tarea de este día, y contemos lo que realiza en nosotros la compasión del Señor.
En su amor has sido llamado a ser hijo/a no esclavo, sino libre. El nos ha dado la libertad, ha roto las ataduras del mal

Feliz día
04-02-2019


Evanxeo: Mc 5, 1-20
Unha vez chegou Xesús á outra banda do mar, ao país de Gadara. E conforme saltou da barca, un
endemoñado saíulle ao encontro desde os sepulcros onde moraba, pois nin con cadeas o podían
apreixar. Moitas veces xa intentaran termar del con cadeas e grillóns, pero rompía as cadeas e
esnaquizaba os grillóns, e ninguén era capaz de o domear. Pasaba os días e as noites berrando polos
sepulcros monte adiante, mancándose coas pedras. Axiña que viu a Xesús de lonxe, foi correndo
prostrarse ante el, berrando con toda a forza:
--Que teño que ver contigo, Xesús, Fillo do Altísimo? Pídoche por Deus que non me atormentes.
Pois Xesús mandáralle:
--Bótate fóra dese home, espírito malo.
E preguntoulle Xesús tamén:
--Como te chaman?
El respondeulle:
--Chámanme lexión, porque somos moitos.
E pedíalle con moita ansia que non os botase daquela terra. E como había unha boa manada de porcos
comendo pola aba do monte, todos aqueles demos rogáronlle a Xesús:
--Mándanos onda aqueles porcos, para entrarmos neles.
Xesús accedeu e, saíndo do home, fóronse meter nos porcos, que en número duns dous mil se
chimparon polo barranco abaixo, e foron afogar no mar. Os porqueiros fuxiron, levando a nova á vila e
ás aldeas. A xente ía ver o que pasaba. Chegaron onde estaba Xesús e viron o endemoñado, o mesmo
que tivera a lexión, sentado e cheo de xuízo; todos ficaron pasmados. Os que presenciaron aquilo
contáronlles o que pasara co endemoñado e máis cos porcos. Entón empezaron a pedirlle que se
afastase daquelas terras.
E, cando el se embarcara, o que estivera endemoñado rogáballe que o deixase ir con el. Pero Xesús
non llo permitiu, senón que lle dixo:
--Vaite para a túa casa, onda os teus, e cóntalles todo o que o Señor, compadecido, fixo contigo.
El marchou e comezou a pregoar pola Decápolis adiante canto lle fixera Xesús. Todos ficaban
admirados


domingo, 3 de febrero de 2019

PROFETAS DE UN MUNDO NUEVO




El texto del evangelio de hoy enlaza con el final del domingo pasado. 
"Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír"
Y esto provoca pasar de la expectativa, de la posible admiración esperando que diga y haga lo que sus convecinos desean, a la repulsa y el rechazo por lo que acaban de oír. Jesús les anuncia que el perdón, la misericordia, la liberación, la vida es para todos.
¿Cómo?, y nosotros también lo pensamos, ¿Dios no es para los buenos?, ¿para los que se lo merecen?
Y, lo que llega a decir!
Claro que ellos se habían olvidado del episodio de la viuda de Sarepta, una extranjera escogida por Elías para revelar la dicha de confiar en la Palabra del Señor. También que fue a un leproso, también no judío, a quien Eliseo liberó de la lepra.
¿Para quién viene Jesús?
Hombre, pues ya que estás, podrías hacer algún milagro entre los tuyos, los que te conocen desde pequeño. 
¿Y no vas a ayudar a los que estudiaron en su infancia contigo en la sinagoga?
¿Ni a los que iban a encargar trabajo al taller y que te pagaron para darte de comer? 
¿Qué clase de profeta es este que no tiene en cuenta los méritos de los suyos?

El profeta no es el que predica cosas muy hermosas, o revelaciones muy radicales de las que después se desentiende. Estamos en los tiempos en los que se nos comunica lo que queremos oír. Jesús no es populista, no lidera un movimiento que simplemente dice ideas... Jesús es anuncio y presencia de los nuevos tiempos. 
La palabra perdón es sanación del corazón y la vida del hermano.
El anuncio de la libertad es pagando el precio con la entrega de la vida
Abriendo los ojos siendo luz en medio de las tinieblas.
Levantando de la postración para caminar guiando al futuro.

Nosotros, por el bautismo, somos llamados a vivir la dimensión profética de la fe. Somos pueblo profético, anuncio de un mundo nuevo, grito unido a los que padecen, esperanza de los que caminamos.

feliz domingo
Xabier Alonso
03-02-2019




LECTURA DO SANTO EVANXEO SEGUNDO LUCAS
            Naquel tempo, empezoulles a dicir Xesús na sinagoga:
            ‑ Hoxe cúmprese diante de vós esta pasaxe da Escritura.
            E todos se lle puxeron á contra, estrañados polas palabras de graza que saían da boca del. E dicían:
            ‑ Pero non é este o fillo de Xosé?
            El díxolles:
            ‑ Seguramente me recordaredes aquel refrán: Médico, cúrate a ti mesmo; todo canto oímos que fixeches en Cafarnaúm, faino aquí na túa terra.
            Pero el continuou:
            ‑ Asegúrovos que ningún profeta é ben recibido na súa terra. Tede por seguro que no tempo de Elías había moitas viúvas en Israel, cando o ceo estivo pechado durante tres anos e seis meses e unha gran fame anegou todo o país; e a ningunha delas mandaron a Elías, senón a unha muller viúva de Sarepta, en Sidón.
            E moitos gafos había en Israel no tempo de Eliseo, o profeta, e a ningún deles curou, fóra de Naamán, o sirio.
            Oíndo estas cousas, todos os que estaban na sinagoga puxéronse feitos unhas feras; así que, erguéronse, botárono fóra da vila, levárono ata o alto do monte no que está edificada, coa intención de o precipitaren embaixo. Pero el botou a andar polo medio deles e marchou.

jueves, 31 de enero de 2019

NO MATES LA LUZ



Estos días de lluvia, nieblas, viento y frío, van pasando las horas de la mañana y no puedes estar sin la luz encendida, sino no se ve nada. Un día normal estaría todo lleno de vida, la casa abierta de par en par, y el alma con una disposición a abordar el día con entusiasmo. Pero no es así. La luz está pero oculta, no llega con toda su fuerza. El sol, está, no cesa de alumbrar, pero le cuesta llegar a nosotros. Hay muchos obstáculos que le impiden darnos calor.
Sí. La luz de la fe, la presencia del amor de nuestro Buen Dios. La luz de la esperanza, está, animándonos a seguir. Todo está, pero las nubes, la niebla, esto es, nuestros bloqueos, los pensamientos alejados del amor, el encierro en nuestros proyectos que saben a vanidades maquilladas, nuestras quejas y miedos, nuestras cobardías y silencios, nuestras complicidades con el mal, nuestros egoísmos... por eso, la luz permanece aunque no la dejemos ver, aunque nos la impidan una sociedad que se intenta satisfacer en sus propias luces, en las mentiras que acaban creyendo en su verdad, en el pesimismo que se intenta superar con satisfacciones consumistas, en tristezas que adornan con risas fugaces, en ilusiones que entienden de tarjeta de crédito.
La luz, no se puede apagar en nuestros corazones. Deja que el fuego del Espíritu la mantenga viva. Abre la mente a ser en Cristo, luz resucitada, como hijos de la luz. Extiende tus manos para cubrir el cuerpo frío del hermano que está a la intemperie al calor del hogar. Abre los ojos para ver el rostro, la mirada y el corazón del hermano. 
Deja que el Señor te haga reflejo de su luz.
Xabier Alonso
31-01-2019


Evanxeo: Mc 4, 21-25
Nunha ocasión díxolles Xesús ás persoas que o acompañaban:
¿Acaso se trae un candil para metelo debaixo dun ferrado ou debaixo da cama? ¿Non será para poñelo enriba do candeeiro? Pois nada hai oculto, que non se descubra; nin nada hai secreto, que non chegue á luz pública.
Quen teña oídos para oír, que escoite.
Dicíalles tamén:
Atendede ben ao que estades escoitando. Coa medida coa que midades seredes medidos, e ben sobrado. Pois ao que ten daráselle, pero ao que non ten, aínda o que ten se lle quitará.

martes, 29 de enero de 2019

BUSCARTE, SEÑOR



Para buscar hay que salir. 
Y Jesús nos dice dónde está:
"Cuando dos o más se reúnan, allí estoy yo en medio"(Mt 18,20). 
Y cuantos te buscan sin tu presencia en la Iglesia.

"Jesús se fue a un lugar apartado a rezar....
llega Simón y le dice: todos te buscan" (Mc1,35)
Y los hay que te buscan sin orar, sin buscar la voluntad del Padre

"unos griegos dijeron a Felipe, "queremos ver a Jesús"....
Jesús les dice ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre"
Y muchos no saben ver la hora de la cruz como el tiempo de la glorificación.

"Porque tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de beber, desnudo y me vestisteis...
porque cuanto hicisteis a uno de estos hermanos a mi me lo hicisteis" (Mt,25,31ss)
Es más fácil enternecerse ante una imagen del Señor, que descubrir su rostro arrodillado delante del pobre.

¿dónde buscas?
¿dónde busco?

Feliz día
Xabier Alonso
29-01-2018

lunes, 28 de enero de 2019

HOMILÍA DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE CLAUSURA DA JMJ



«Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír» (Lc 4,20-21).

Así el Evangelio nos presenta el comienzo de la misión pública de Jesús. Lo hace en la sinagoga que lo vio crecer, rodeado de conocidos y vecinos y hasta quizá de alguna de sus “catequistas” de la infancia que le enseñó la ley. Momento importante en la vida del Maestro por el cual, el niño que se formó y creció en el seno de esta comunidad, se ponía de pie y tomaba la palabra para anunciar y poner en acto el sueño de Dios. Una palabra proclamada hasta entonces solo como promesa de futuro, pero que en boca de Jesús solo podía decirse en presente, haciéndose realidad: «Hoy se ha cumplido».

Jesús revela el ahora de Dios que sale a nuestro encuentro para convocarnos también a tomar parte en su ahora de «llevar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia en el Señor» (cf. Lc 4,18-19). Es el ahora de Dios que con Jesús se hace presente, se hace rostro, carne, amor de misericordia que no espera situaciones ideales, situaciones perfectas para su manifestación, ni acepta excusas para su realización. Él es el tiempo de Dios que hace justa y oportuna cada situación, cada espacio. En Jesús se inicia y se hace vida el futuro prometido.

¿Cuándo? Ahora. Pero no todos los que allí lo escucharon se sintieron invitados o convocados. No todos los vecinos de Nazaret estaban preparados para creer en alguien que conocían y habían visto crecer y que los invitaba a poner en acto un sueño tan esperado. Es más, «decían: “¿pero este no es este el hijo de José?”» (Lc 4,22).

También a nosotros nos puede pasar lo mismo. No siempre creemos que Dios pueda ser tan concreto, tan cotidiano, tan cercano y tan real, y menos aún que se haga tan presente y actúe a través de alguien conocido como puede ser un vecino, un amigo, un familiar. No siempre creemos que el Señor nos pueda invitar a trabajar y a embarrarnos las manos junto a Él en su Reino de forma tan simple pero contundente. Cuesta aceptar que «el amor divino se haga concreto y casi experimentable en la historia con todas sus vicisitudes dolorosas y gloriosas» (BENEDICTO XVI, Audiencia general, 28 septiembre 2005).

Y no son pocas las veces que actuamos como los vecinos de Nazaret, que preferimos un Dios a la distancia: lindo, bueno, generoso, bien dibujadito, pero distante, y sobre todo un Dios que no incomode, un Dios domesticado. Porque un Dios cercano y cotidiano, amigo y hermano nos pide aprender de cercanías, de cotidianeidad y sobre todo de fraternidad. Él no quiso tener una manifestación angelical o espectacular, sino que quiso regalarnos un rostro hermano y amigo, concreto, familiar. Dios es real porque el amor es real, Dios es concreto porque el amor es concreto. Y es precisamente esta «concreción del amor lo que constituye uno de los elementos esenciales de la vida de los cristianos» (cf. BENEDICTO XVI, Homilía, 1 marzo 2006).


Nosotros también podemos correr los mismos riesgos que los vecinos de Nazaret, cuando en nuestras comunidades el Evangelio se quiere hacer vida concreta y comenzamos a decir: “Pero estos chicos, no son hijos de María, José, y no son hermanos de, son parientes de... Estos no son los jovencitos que nosotros ayudamos a crecer… Que se callen la boca, ¿cómo les vamos a creer?. Ese de allá, ¿no era el que rompía siempre los vidrios con su pelota”. Y lo que nació para ser profecía y anuncio del Reino de Dios termina domesticado y empobrecido. Querer domesticar la Palabra de Dios es tentación de todos los días.

E incluso a ustedes, queridos jóvenes, les puede pasar lo mismo cada vez que piensan que su misión, su vocación, que hasta su vida es una promesa pero solo para el futuro y nada tiene que ver con el presente. Como si ser joven fuera sinónimo de sala de espera de quien aguarda el turno de su hora. Y en el “mientras tanto” de esa hora, les inventamos o se inventan un futuro higiénicamente bien empaquetado y sin consecuencias, bien armado y garantizado con todo “bien asegurado”. No queremos ofrecerles a ustedes un futuro de laboratorio.

Es la “ficción” de alegría. No es la alegría del hoy, del concreto, del amor. Así con esta ficción de la alegría los “tranquilizamos” y adormecemos para que no hagan ruido, para que no molesten mucho, para que no se pregunten ni pregunten, para que no se cuestionen ni nos cuestionen; y en ese “mientras tanto” sus sueños pierden vuelo, se vuelven rastreros, comienzan a dormirse, son “ensoñamientos” rastreros, pequeños y tristes (cf. Homilía del Domingo de Ramos, 25 marzo 2018), tan solo porque consideramos o consideran que todavía no es su ahora; que son demasiado jóvenes para involucrarse en soñar y trabajar el mañana. Y así los seguimos procrastinando. Y saben una cosa, que a muchos jóvenes esto les gusta. Por favor, ayudémosle a que no les guste, a que se rebelen, a que quieran vivir el ahora de Dios.

Uno de los frutos del pasado Sínodo fue la riqueza de poder encontrarnos y, sobre todo, escucharnos.

La riqueza de la escucha entre generaciones, la riqueza del intercambio y el valor de reconocer que nos necesitamos, que tenemos que esforzarnos en propiciar canales y espacios en los que involucrarse en soñar y trabajar el mañana ya desde hoy. Pero no aisladamente, sino juntos, creando un espacio común. Un espacio que no se regala ni lo ganamos en la lotería, sino un espacio por el que también ustedes deben pelear. Ustedes jóvenes deben pelear por su espacio hoy, porque la vida es hoy, nadie te puede prometer un día del mañana. tu jugarte es hoy, tu espacio es hoy, ¿como estas respondiendo a esto?

Porque ustedes, queridos jóvenes, no son el futuro. Nos gusta decir que son el futuro, no. Son el presente, ustedes jóvenes son el ahora de Dios. Él los convoca y los llama en sus comunidades, los llama en sus ciudades para ir en búsqueda de sus abuelos, de sus mayores; a ponerse de pie y junto a ellos tomar la palabra y poner en acto el sueño con el que el Señor los soñó.

No mañana, ahora, porque allí, ahora, donde esté su tesoro allí estará también su corazón (cf. Mt 6,21); y aquello que los enamore conquistará no solo vuestra imaginación, sino que lo afectará todo. Será lo que los haga levantarse por la mañana y los impulse en las horas de cansancio, lo que les rompa el corazón y lo que les haga llenarse de asombro, de alegría y de gratitud. Sientan que tienen una misión y enamórense, que eso lo decidirá todo (cf. PEDRO ARRUPE, S.J., Nada es más práctico). Podremos tener todo, pero queridos jóvenes, si falta la pasión del amor, faltará todo. La pasión del amor hoy y dejemos que el Señor nos enamore y nos lleve hasta el mañana.

Para Jesús no hay un “mientras tanto” sino amor de misericordia que quiere anidar y conquistar el corazón. Él quiere ser nuestro tesoro, porque Jesús no es un “mientras tanto” en la vida o una moda pasajera, es amor de entrega que invita a entregarse.

Es amor concreto, de hoy, cercano, real; es alegría festiva que nace al optar y participar en la pesca milagrosa de la esperanza y la caridad, la solidaridad y la fraternidad frente a tanta mirada paralizada y paralizante por los miedos y la exclusión, la especulación y la manipulación. Hermanos: El Señor y su misión no son un “mientras tanto” en nuestra vida, un algo pasajero, no son solo una Jornada Mundial de la Juventud son nuestra vida de hoy y caminando.

Todos estos días de forma especial ha susurrado como música de fondo el “hágase” de María. Ella no solo creyó en Dios y en sus promesas como algo posible, le creyó a Dios y se animó a decir “sí” para participar en este ahora del Señor. Sintió que tenía una misión, se enamoró y eso lo decidió todo. Ustedes sientan que tienen una misión, se dejen enamorar y el Señor decidirá todo.

Como sucedió en la sinagoga de Nazaret, el Señor, en medio nuestro, sus amigos y conocidos, vuelve a ponerse de pie, a tomar el libro y decirnos: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír» (Lc 4,21).

Queridos jóvenes ¿Quieren vivir la concreción de su amor? Que vuestro “sí” siga siendo la puerta de ingreso para que el Espíritu Santo nos regale un nuevo Pentecostés a la Iglesia y al mundo. Que así sea.


Con María sigan diciendo “sí” al sueño que Dios sembró en ustedes.

Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias.

domingo, 27 de enero de 2019

HOMILIA DEL PAPA EN LA VIGILIA DE LA JMJ PANAMÁ




Discurso de Papa Francisco en la Vigilia con los jóvenes Campo San Juan Pablo II – Metro Park
Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019

Queridos jóvenes, ¡buenas tardes!

Hemos visto ese hermoso espectáculo sobre el Árbol de la Vida que nos muestra cómo la vida que Jesús nos regala es una historia de amor, una historia de vida que quiere mezclarse con la nuestra y echar raíces en la tierra de cada uno. Esa vida no es una salvación colgada “en la nube” esperando ser descargada, ni una “aplicación” nueva a descubrir o un ejercicio mental fruto de técnicas de autosuperación. Tampoco un “tutorial” con el que aprender la última novedad. La salvación que el Señor nos regala es una invitación a ser parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias; que vive y quiere nacer entre nosotros para que demos fruto allí donde estemos, como estemos y con quien estemos. Allí viene el Señor a plantar y a plantarse; es el primero en decir “sí” a nuestra vida, a nuestra historia, y quiere que también digamos “sí” junto a Él.

Así sorprendió a María y la invitó a formar parte de esta historia de amor. Sin lugar a dudas la joven de Nazaret no salía en las “redes sociales” de la época, no era una “influencer”, pero sin quererlo ni buscarlo se volvió la mujer que más influenció en la historia.

María, la “influencer” de Dios. Con pocas palabras se animó a decir “sí” y a confiar en el amor y en las promesas de Dios, única fuerza capaz de hacer nuevas todas las cosas.

Siempre llama la atención la fuerza del “sí” de esa joven, de ese «hágase» que le dijo al ángel. Fue una cosa distinta a una aceptación pasiva o resignada o un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa. Fue algo más, algo distinto. Fue el “sí” de quien quiere comprometerse y arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Tendría complicaciones, ciertamente, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano. El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades.

Esta tarde también escuchamos cómo el “sí” de María hace eco y se multiplica de generación en generación. Muchos jóvenes a ejemplo de María arriesgan y apuestan guiados por una promesa. Gracias Erika y Rogelio por el testimonio que nos han regalado. Compartieron sus temores, dificultades y todo el riesgo vivido ante el nacimiento de su hija Inés. En un momento dijeron: «A los padres, por diversas circunstancias, nos cuesta aceptar la llegada de un bebé con alguna enfermedad o discapacidad», eso es cierto y comprensible. Pero lo sorprendente fue cuando agregaron: «al nacer nuestra hija decidimos amarla con todo nuestro corazón». Ante su llegada, frente a todos los anuncios y dificultades que aparecían, tomaron una decisión y dijeron como María «hágase», decidieron amarla. Frente a la vida de vuestra hija frágil, indefensa y necesitada la respuesta fue un “sí” y ahí tenemos a Inés. ¡Ustedes creyeron que el mundo no es solo para los fuertes!

Decir “sí” al Señor, es animarse a abrazar la vida como viene con toda su fragilidad y pequeñez y hasta muchas veces con todas sus contradicciones e insignificancias con el mismo amor con el que nos hablaron Erika y Rogelio. Es abrazar nuestra patria, nuestras familias, nuestros amigos tal como son, también con sus fragilidades y pequeñeces. Abrazar la vida se manifiesta también cuando damos la bienvenida a todo lo que no es perfecto, puro o destilado, pero no por eso menos digno de amor. ¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor?, ¿alguien por ser extranjero, por haberse equivocado, por estar enfermo o en una prisión no es digno de amor? Así lo hizo Jesús: abrazó al leproso, al ciego y al paralítico, abrazó al fariseo y al pecador. Abrazó al ladrón en la cruz e incluso abrazó y perdonó a quienes lo estaban crucificando.

¿Por qué? Porque solo lo que se ama puede ser salvado. Solo lo que se abraza puede ser transformado. El amor del Señor es más grande que todas nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces, pero es precisamente a través de nuestras contradicciones, fragilidades y pequeñeces como Él quiere escribir esta historia de amor. Abrazó al hijo pródigo, abrazó a Pedro después de sus negaciones y nos abraza siempre, siempre, después de nuestras caídas ayudándonos a levantarnos y ponernos de pie. Porque la verdadera caída, la que es capaz de arruinarnos la vida es permanecer en el piso y no dejarse ayudar.

¡Qué difícil se hace muchas veces entender el amor de Dios! Pero, ¡qué regalo es saber que tenemos un Padre que nos abraza más allá de todas nuestras imperfecciones!

¡El primer paso es no tener miedo de recibir la vida como viene, abrazar la vida!

Gracias Alfredo por tu testimonio y la valentía de compartirlo con todos nosotros. Me impresionó mucho cuando decías: «comencé a trabajar en la construcción hasta que se terminó dicho proyecto. Sin empleo las cosas tomaron otro color: sin colegio, sin ocupación y sin trabajo». Lo resumo en los cuatro “sin” que dejan nuestra vida sin raíces y se seca: sin trabajo, sin educación, sin comunidad, sin familia.

Es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra. Es fácil “volarse” cuando no hay desde donde sujetarse. Esta es una pregunta que los mayores estamos obligados a hacernos, es más, es una pregunta que ustedes tendrán que hacernos y tendremos el deber de respondérsela: qué raíces les estamos dando, qué cimientos para construirse como personas les facilitamos. Qué fácil resulta criticar a los jóvenes y pasar el tiempo murmurando si les privamos de oportunidades laborales, educativas y comunitarias desde donde agarrarse y soñar el futuro. Sin educación es difícil soñar futuro, sin trabajo es muy difícil soñar futuro, sin familia y comunidad es casi imposible soñar futuro. Porque soñar el futuro es aprender a responder no solo para qué vivo, sino para quién vivo, para quién vale la pena gastar la vida.

Como nos decía Alfredo, cuando uno se descuelga y queda sin trabajo, sin educación, sin comunidad y sin familia al final del día nos sentimos vacíos y terminamos llenando ese vacío con cualquier cosa. Porque ya no sabemos para quién vivir, luchar y amar.

Recuerdo una vez charlando con unos jóvenes que uno me pregunta: Padre, ¿por qué hoy muchos jóvenes no se preguntan sobre si Dios existe o les cuesta creer en Él y les falta tanto compromiso con la vida? Les contesté: Y ustedes, ¿qué piensan sobre esto? Entre las respuestas que surgieron en la conversación me acuerdo de una que me tocó el corazón y tiene que ver con la experiencia que Alfredo compartía: “es que muchos de ellos sienten que, poco a poco, dejaron de existir para otros, se sienten muchas veces invisibles”. Es la cultura del abandono y de la falta de consideración. No digo todos, pero muchos sienten que no tienen mucho o nada para aportar porque no cuentan con espacios reales desde donde sentirse convocados. ¿Cómo van a pensar que Dios existe si ellos hace tiempo dejaron de existir para sus hermanos?

Lo sabemos bien, no basta estar todo el día conectado para sentirse reconocido o amado. Sentirse considerado e invitado a algo es más grande que estar “en la red”. Significa encontrar espacios en el que puedan con sus manos, con su corazón y con su cabeza sentirse parte de una comunidad más grande que los necesita y que también ustedes necesitan.

Eso los santos lo entendieron muy bien. Pienso por ejemplo en Don Bosco que no se fue a buscar a los jóvenes a ninguna parte lejana o especial, sino que aprendió a ver todo lo que pasaba en la ciudad con los ojos de Dios y, así, fue golpeado por cientos de niños y jóvenes abandonados sin estudio, sin trabajo y sin la mano amiga de una comunidad. Muchos vivían en la misma ciudad, muchos criticaban a esos jóvenes, pero no sabían mirarlos con los ojos de Dios. Él lo hizo y se animó a dar el primer paso: abrazar la vida como se presenta y, a partir de ahí, no tuvo miedo de dar el segundo: crear con ellos una comunidad, una familia donde con trabajo y estudio se sintieran amados. Darles raíces desde donde sujetarse para que puedan llegar al cielo.

Pienso en muchos lugares de nuestra América Latina que promueven lo que llaman familia grande hogar de Cristo que, con el mismo espíritu de la Fundación Juan Pablo II que nos contaba Alfredo y tantos otros centros, buscan recibir la vida como viene en su totalidad y complejidad porque saben que «una esperanza guarda el árbol: si es cortado, aún puede retoñar, y no dejará de echar renuevos» (Jb 14,7).

Y siempre se puede “retoñar y echar renuevos” cuando hay una comunidad, calor de hogar donde echar raíces, que brinda la confianza necesaria y prepara el corazón para descubrir un nuevo horizonte: horizonte de hijo amado, buscado, encontrado y entregado a una misión. Por medio de rostros concretos es como el Señor se hace presente. Decir “sí” a esta historia de amor es decir “sí” a ser instrumentos para construir, en nuestros barrios, comunidades eclesiales capaces de callejear la ciudad, abrazar y tejer nuevas relaciones. Ser un “influencer” en el siglo XXI es ser custodios de las raíces, custodios de todo aquello que impide que nuestra vida se vuelva gaseosa, se evapore en la nada. Sean custodios de todo aquello que nos permita sentirnos parte los unos de los otros. Que nos pertenecemos.

Así lo vivió Nirmeen en la JMJ de Cracovia. Se encontró con una comunidad viva, alegre, que le salió a su encuentro, le dio pertenencia y le permitió vivir la alegría que significa ser encontrada por Jesús.

Un santo una vez se preguntó: «El progreso de la sociedad, ¿será sólo para llegar a poseer el último auto o adquirir la última técnica del mercado? ¿En eso se resume toda la grandeza del hombre? ¿No hay nada más que vivir para esto?» (cf. S. ALBERTO HURTADO, Meditación de Semana Santa para jóvenes, 1946). Yo les pregunto: ¿Esa es vuestra grandeza? ¿No habrán sido creados para más? María lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Erika y Rogelio lo comprendieron y dijeron: ¡Hágase! Alfredo lo comprendió y dijo:

¡Hágase! Nirmeen lo comprendió y dijo: ¡Hágase! Amigos, les pregunto: ¿Están dispuestos a decir “sí”? El evangelio nos enseña que el mundo no será mejor porque haya menos personas enfermas, débiles, frágiles o ancianas de quien ocuparse e incluso no porque haya menos pecadores, sino será mejor cuando sean más las personas que, como estos amigos, estén dispuestos y se animen a gestar el mañana y creer en la fuerza transformadora del amor de Dios. ¿Quieren ser “influencer” al estilo de María, que se animó a decir «hágase»? Solo el amor nos vuelve más humanos, más plenos, todo el resto son buenos pero vacíos placebos.

Dentro de un momento nos encontraremos con Jesús vivo en la eucaristía. Seguro que tendrán muchas cosas que decirle, contarle sobre distintas situaciones de sus vidas, de sus familias y de sus países.

Estando frente a Él, cara a cara, no tengan miedo de abrirle el corazón y que renueve el fuego de su amor, que los impulse a abrazar la vida con toda su fragilidad y pequeñez, pero también con toda su grandeza y hermosura. Que los ayude a descubrir la belleza de estar vivos.

No tengan miedo de decirle que ustedes también quieren tomar parte en su historia de amor en el mundo, ¡que están para más!

Amigos: Les pido también que en ese cara a cara con Jesús le pidan por mí para que yo tampoco tenga miedo de abrazar la vida, cuide las raíces y diga como María: ¡Hágase según tu palabra!

MENSAJE DEL PAPA EN EL VIA CRUSCIS EN LA JMJ EN PANAMA



Vía Crucis de la JMJ 2019 Panamá, discurso del Papa Francisco, Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera, Viernes, 25 de enero de 2019

Queridos jóvenes del mundo:

Caminar con Jesús será siempre una gracia y un riesgo.

Es gracia, porque nos compromete a vivir en la fe y a conocerlo, entrando en lo más hondo de su corazón, comprendiendo la fuerza de su palabra.

Es riesgo, porque en Jesús, sus palabras, sus gestos, sus acciones, contrastan con el espíritu del mundo, con la ambición humana, con las propuestas de una cultura del descarte y del desamor.

Hay una certeza que llena de esperanza este Camino de la Cruz: Jesús lo recorrió con amor. Y también lo vivió la Virgen Gloriosa, la que desde el comienzo de la Iglesia ha querido sostener con su ternura el camino de la evangelización.

Señor, Padre de misericordia, en esta Cinta Costera, junto a tantos jóvenes venidos de todo el mundo, hemos acompañado a tu Hijo en el camino de la cruz; ese camino que quiso recorrer para nosotros, para mostrarnos cuánto nos amas y cuán comprometido estás con nuestras vidas.

El camino de Jesús hacia el Calvario es un camino de sufrimiento y soledad que continúa en nuestros días. Él camina, padece en tantos rostros que sufren la indiferencia satisfecha y anestesiante de nuestra sociedad, sociedad que consume y que se consume, que ignora y se ignora en el dolor de sus hermanos.

También nosotros, tus amigos Señor, nos dejamos llevar por la apatía, la inmovilidad. No son pocas las veces que el conformismo nos ha ganado y paralizado. Ha sido difícil reconocerte en el hermano sufriente: hemos desviado la mirada, para no ver; nos hemos refugiado en el ruido, para no oír; nos hemos tapado la boca, para no gritar.

Siempre la misma tentación. Es más fácil y “pagador” ser amigos en las victorias y en la gloria, en el éxito y en el aplauso; es más fácil estar cerca del que es considerado popular y ganador.

Qué fácil es caer en la cultura del bullying, del acoso, de la intimidación, del encarnizamiento con el débil.

Para ti no es así Señor, en la cruz te identificaste con todo sufrimiento, con todo aquel que se siente olvidado.

Para ti no es así Señor, pues quisiste abrazar a todos aquellos que muchas veces consideramos no dignos de un abrazo, de una caricia, de una bendición; o, peor aún, ni nos damos cuenta de que lo necesitan, los ignoramos.

Para ti no es así Señor, en la cruz te unes al vía crucis de cada joven, de cada situación para transformarla en camino de resurrección.

Padre, hoy el vía crucis de tu Hijo se prolonga:

se prolonga en el grito sofocado de los niños a quienes se les impide nacer y de tantos otros a los que se les niega el derecho a tener infancia, familia, educación; en los niños que no pueden jugar, cantar, soñar…

se prolonga en las mujeres maltratadas, explotadas y abandonadas, despojadas y ninguneadas en su dignidad;

y en los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus esperanzas de futuro por la falta de educación y trabajo digno;

se prolonga en la angustia de rostros jóvenes, amigos nuestros que caen en las redes de gente sin escrúpulos ―entre ellas también se encuentran personas que dicen servirte, Señor―, redes de explotación, de criminalidad y de abuso, que se alimentan de sus vidas.

El vía crucis de tu Hijo se prolonga en tantos jóvenes y familias que, absorbidos en una espiral de muerte a causa de la droga, el alcohol, la prostitución y la trata, quedan privados no sólo de futuro, sino de presente. Y así como repartieron tus vestiduras, Señor, queda repartida y maltratada su dignidad.

El vía crucis de tu Hijo se prolonga en jóvenes con rostros fruncidos que perdieron la capacidad de soñar, de crear, inventar el mañana y se “jubilan” con el sinsabor de la resignación y el conformismo, una de las drogas más consumidas en nuestro tiempo.

Se prolonga en el dolor oculto e indignante de quienes, en vez de solidaridad por parte de una sociedad repleta de abundancia, encuentran rechazo, dolor y miseria, y además son señalados y tratados como los portadores y responsables de todo el mal social.

La pasión de tu Hijo se prolonga en la resignada soledad de los ancianos, que dejamos abandonados y descartados.

Se prolonga en los pueblos originarios, a quienes se despoja de sus tierras, sus raíces y cultura, silenciando y apagando toda la sabiduría que tienen y nos pueden aportar.

Padre, el vía crucis de tu Hijo se prolonga en el grito de nuestra madre tierra, que está herida en sus entrañas por la contaminación de sus cielos, por la esterilidad en sus campos, por la suciedad de sus aguas, y que se ve pisoteada por el desprecio y el consumo enloquecido que supera toda razón.

Se prolonga en una sociedad que perdió la capacidad de llorar y conmoverse ante el dolor.

Sí, Padre, Jesús sigue caminando, cargando y padeciendo en todos estos rostros mientras el mundo, indiferente, y en un confortable cinismo consume el drama de su propia frivolidad.

Y nosotros, Señor, ¿qué hacemos?

¿Cómo reaccionamos ante Jesús que sufre, camina, emigra en el rostro de tantos amigos nuestros, de tantos desconocidos que hemos aprendido a invisibilizar?

Y nosotros, Padre de misericordia,

¿Consolamos y acompañamos al Señor, desamparado y sufriente, en los más pequeños y abandonados?

¿Lo ayudamos a cargar el peso de la cruz, como el Cireneo, siendo operadores de paz, creadores de alianzas, fermentos de fraternidad?

¿Nos animamos a permanecer al pie de la cruz como María?

Contemplamos a María, mujer fuerte. De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz. Con su misma decisión y valentía, sin evasiones ni espejismos. Ella supo acompañar el dolor de su Hijo, tu Hijo, Padre, sostenerlo en la mirada, cobijarlo con el corazón. Dolor que sufrió, pero no la resignó. Fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza. Ella es la gran custodia de la esperanza.

Nosotros también, Padre, queremos ser una Iglesia que sostiene y acompaña, que sabe decir: ¡Aquí estoy! en la vida y en las cruces de tantos cristos que caminan a nuestro lado.

De María aprendemos a decir “sí” al aguante recio y constante de tantas madres, padres, abuelos que no dejan de sostener y acompañar a sus hijos y nietos cuando “están en la mala”.

De ella aprendemos a decir “sí” a la testaruda paciencia y creatividad de aquellos que no se achican y vuelven a comenzar en situaciones que parecen que todo está perdido, buscando crear espacios, hogares, centros de atención que sean mano tendida en la dificultad.

En María aprendemos la fortaleza para decir “sí” a quienes no se han callado y no se callan ante una cultura del maltrato y del abuso, del desprestigio y la agresión y trabajan para brindar oportunidades y condiciones de seguridad y protección.

En María aprendemos a recibir y hospedar a todos aquellos que han sufrido el abandono, que han tenido que dejar o perder su tierra, sus raíces, sus familias, su trabajo.

Padre, como María queremos ser Iglesia, la Iglesia que propicie una cultura que sepa acoger, proteger, promover e integrar; que no estigmatice y menos generalice en la más absurda e irresponsable condena de identificar a todo emigrante como portador del mal social.

De ella queremos aprender a estar de pie al lado de la cruz, pero no con un corazón blindado y cerrado, sino con un corazón que sepa acompañar, que conozca de ternura y devoción; que entienda de piedad al tratar con reverencia, delicadeza y comprensión. Queremos ser una Iglesia de la memoria que respete y valorice a los ancianos y reivindique el lugar que tienen como custodios de nuestras raíces.

Padre, como María queremos aprender a estar.

Enséñanos Señor a estar al pie de la cruz, al pie de las cruces; despierta esta noche nuestros ojos, nuestro corazón; rescátanos de la parálisis y de la confusión, del miedo y de la desesperación. Padre, enséñanos a decir: Aquí estoy junto a tu Hijo, junto a María y junto a tantos discípulos amados que quieren hospedar tu Reino en el corazón. Amén.

Y después de haber vivido la Pasión del Señor junto a María al pie de la cruz, nos vamos con el corazón silencioso y en paz, alegre y con muchas ganas de seguir a Jesús. que Jesús los acompañe y que la Virgen los cuide. ¡Adiós!