domingo, 18 de agosto de 2019

QUIERO QUE ARDA DE AMOR

Jesús nos declara la guerra. Una declaración formal a todas las formas y estilos contrarios al amor auténtico. El no cesa en su empeño de desarmar lo que supone la muerte de la belleza creada por la mano del Hacedor. Y esa lucha empieza en mí, y en ti, intentando cada día renovar la gracia del bautismo y destronando al hombre viejo que está poseyendo el corazón. Una situación caduca que no lleva más que a ser complaciente y consentidor, negociador con el pecado y aceptando, sin posicionamiento, todo lo que se le pueda ocurrir al hombre.
La pasión, amor ardiente de Dios, penetra tu ser y te llena de su amor.
Hoy, no puedes quedarte indiferente, toma partido, decide. La muerte no puede estar en ti, más que para destruir lo que te anula. Es tiempo de salir al campo de batalla y poner paz, de la buena, de la que Dios nos da.
No pongamos dobles juegos y estrategias inútiles que desgastan y vacían de sentido el ser del hombre. O con Cristo o sin Cristo, o con la Cruz o sin Ella, o Caridad o sin compromiso. Ponerse en decisión es luchar cada día con la apatía, la indiferencia, los miedos interiores, las comodidades. Este mundo, esta historia, esta vida, regalo de Dios no puede ser destruido por la muerte del pecado, es resucitada cada día por la belleza del Cristo en que caminamos para ser todo en El. 

Feliz domingo 
Xabier Alonso
18-08-2019


Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».


domingo, 11 de agosto de 2019

UN TESORO


Si el domingo pasado la llamada a no estar sometidos a los bienes. Hoy nos previene, desde la confianza, a dar un paso más, la generosidad. El tesoro donde está nuestro corazón es la bondad y la belleza, la verdad y la justicia del Señor que podamos hacer partícipes a través de nuestra vida santa. Leamos con serena calma este texto de hoy. Tu tesoro, tu corazón no son para dejar que se apolillen y se estropeen, son para compartir gozosamente con los hermanos y hermanas. Estemos atentos, el Señor viene, no embotemos la mente y no pongamos nuestros proyectos en lo superfluo, la oportunidad está en anticipar el gozo del cielo. 
Hoy, domingo, tengo la oportunidad de compartir mi corazón, mi tesoro de la fe, la alegría del Señor con los demás. Queda una nueva semana por delante ¿cómo la voy a vivir? ¿dónde pongo los acentos de lo que quiero hacer? ¿con quien voy a compartir cada día? ¿a quien voy a cuidar con mi cercanía, la escucha, el abrazo? ¿como me dejo cuidar?
Tenemos este tesoro en vasijas de barro, frágil, pero inmensamente precioso

feliz domingo 
Xabier Alonso



Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,32-48):


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».



Palabra del Señor




sábado, 3 de agosto de 2019

¿QUÉ TIENES QUE TE PUEDAS LLEVAR?

Que pena. Vidas rotas por tener, poder, olvidando ser.
Una tentación, la e la codicia, de la cual no estamos ninguno fuera de peligro. No es fácil aceptar, amar y servir en pobreza, en austeridad, viviendo de lo necesario. El evangelio, para leer este domingo con calma, es una llamada que golpea la opulencia de nuestro estilo de vida. Si hace unos días saltaba la noticia del gasto planetario, en el cual ya estamos en deuda con nuestra casa, viene a reclamar una mayor atención a qué estamos dedicando nuestra vida. ¿Quién consume los recursos del planeta?   ¿Acaso son los pobres?. Si no tienen nada!!!
El necio de la parábola se plantea lo que cada uno de nosotros tenemos en mente, almacenar, descansar, invertir, sacar mayores beneficios. No habla es hombre de compartir, ayudar a otro a desarrollarse, buscar beneficios comunes, dejar que la tierra repose o buscar otros cultivos. O sea, que tampoco estamos tan lejos del pensamiento necio del que acaba en la tumba.
La pregunta de Jesús, hoy no podemos casi ni formularla. ¿Para quién quedará lo que has acumulado?. Pues, si le damos un carácter universal, ¿acaso dejaremos algo acumulado o ya nos encargaremos de gastarlo todo?. Y ante esa sentencia muy usada ¡qué mundo dejaremos para nuestros hijos! a mi realmente me preocupa que hijos dejaremos para que sepan cuidar este mundo.
La doctrina de la Iglesia nos recuerda continuamente, y ahora de forma urgente el Papa Francisco, que el dinero, el poder económico, si no son usados adecuadamente nos esclaviza y crea desigualdades e injusticias. No nos engañemos, ya estamos agarrados por una dinámica de poder que nos provoca los males que han asolado esta casa en la que vivimos. No somos el centro del universo, ni somos eternos, ni lo conquistamos y conseguimos todo. Creer lo contrario es vanidad. No somos los mejores ni los buenos, no somos los más entregados ni los más solidarios, eso es vanidad. No somos los más humildes ni siquiera los que mejor comprenden, eso es vanidad. No somos los más, eso es vanidad. Porque, esta noche, sal a la ventana, mira el cielo, contempla el universo que se esconde detrás de los millones de estrella, y si puedes, deja que un sano pensamiento salga de tu interior y hazlo palabra. Porque el Creador pronuncio palabra de vida y se hizo futuro, de la muerte de nuestra vanidad nacerá un camino de humildad.
Si nacemos en la humildad de un horizonte de luz en el Resucitado, entonces, ¿qué nos llevaremos? Vida. La vida vivida en la esperanza que ensancha y nos llena de un futuro no lejano. ¿Qué llevas? Tú mismo, en todo lo que has recibido, en todo lo que eres, en todo lo que sientes y vives.
Feliz domingo



Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,13-21):

EN aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:
«Maestro, dije a mi hermano que reparta conmigo la herencia».
Él le dijo:
«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».
Y les dijo:
«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».
Y les propuso una parábola:
«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose:
“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo:
“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.
Pero Dios le dijo:
“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.
Así es el que atesora para SÍ y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor