domingo, 27 de septiembre de 2026

NO, PERO SÍ. SÍ

 


NO, PERO SÍ

Dos hijos. Dos respuestas a trabajar en la viña del padre. Sí y No. Pero el sí se hace no, quedándose en la apariencia, y el no se convierte en sí, desde el arrepentimiento.

Lo que destaca la pregunta de Jesús es ¿quién hizo la voluntad del padre?. Esto es ¿quien está dispuesto a trabajar en la viña del Reino?

La decisión que tomemos sea firme, pero siempre abierta, dispuesta a lo nuevo. ¡Cuantos hay que dicen sí a la paz, la justicia, el bien, la verdad y su compromiso es nulo o contrario!

Decir sí es vivir en la tarea de la fraterna construcción del Reino.

Aprendamos de María en sí de la fecunda esperanza.

domingo, 20 de septiembre de 2026

NADIE OS HA CONTRATADO?

 


NADIE OS HA CONTRATADO?

El dueño de la viña sale a todas horas a buscar trabajadores. La viña es enorme, desproporcionada a cuantos puedan ir a vendimiar. El Reino es un campo inmenso, cada vez más grande, y los frutos vienen a su tiempo. Y sale a primera hora, ajusta el jornal, esto es hace lo que es justo, un denario, lo que le corresponde. Pero a medida que pasa el día muchos van viendo pasar las horas sin hacer nada, porque nadie los llama. Y siegue siendo necesaria la mano de obra, por eso el dueño, sale a media mañana, al mediodía y por la tarde. ¿Nadie os ha contratado? Que duro pasar la vida sin que nadie te llame a realizar una labor de justicia. Que difícil asimilar que vas dejando curriculus y nadie te valora. 

Pero el dueño tiene otros caminos, los últimos son los primeros Lo justo es igual para todos, un denaria, lo ajustado, lo que nace de la bondad, de la generosidad y del amor de Dios es la gratuidad de entregar a cada uno para su justa (justicia de Dios) remuneración, lo que necesita para sobrevivir, para realizar un proyecto vital. ¿qué es justo? Para el dueño de la viña, es decir, para Dios, es justo que cada uno tenga lo necesario para vivir. Él ha llamado personalmente a los trabajadores, conoce su dignidad y, en función de ella, quiere pagarles. Y da a todos un denario. (León XIV, catequesis 4 de junio 2025)

Lo prioritario en la parábola no es la productividad sino en la participación, en trabajar en la viña del Señor. Llegar al final de la jornada y poder compartir un denario y la fraternidad de trabajar juntos en el Reino.

Dios llama a todos, incluso a los que no son valorados, ni reconocidos. Dios escoge a los últimos y los llena de dones, levanta del polvo al desvalido y le da un puesto en la mesa del Reino. Recordemos a María que canta las maravillas de la generosidad de Dios

domingo, 6 de septiembre de 2026

DESATAD LOS NUDOS

 DESATAD LOS NUDOS

Si hace unas semanas, Jesús, le daba las llaves a Pedro, hoy nos dice a todos "lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos", entra en el contexto de un discurso sobre la corrección fraterna, la vida comunitaria, los conflictos entre los miembros de la comunidad, el perdón y la ayuda mutua, el bien de todos. Y finaliza "cuando
dos o más estéis reunidos, allí estoy yo en medio". La presencia del Señor n su comunidad no viene condicionado por la exigencia de que todo funcione como una balsa de aceite, sino que él está en medio de nuestros conflictos humanos, nuestras disputas, miedos y cobardía, nuestras omisiones y enfados. El es luz en medio de tinieblas.

Cuantas veces nos ponemos a desenliar unos nudos y cada vez se convierte en una ardua tarea. Nos ponemos nerviosos, nos enfadamos, hasta que tomamos aire y nos relajamos viendo cada pequeño detalle, imaginando como resolver el entuerto. Las relaciones humanas necesitan también la valentía de pararse y sincerarse, ver los límites y hacer opciones por lo correcto. Todo desde la humildad y aceptando que nos debemos unos a otros.

Desatemos enredos que frenan las posibilidades de crecimiento. Establezcamos vínculos sanos. Este domingo Jesús nos invita a descubrir su presencia en nuestra pobreza para que tomemos aire y digamos "Tú estás aquí, Dios tu eres amor"

Hoy pongo la foto de la Cruz de Lampedusa bendecida por el Papa Francisco y que custodiamos en el santuario da Franqueira