YUGOS
El que habría de entrar en la ciudad santa de Jerusalén montado en un borrico, humilde y sencillo, es el que abre caminos de esplendor y alegría. Triunfa el amor que nace de la sencillez del corazón que destierra orgullo y vanidad, y así, el que carga con la dura tarea de salvarnos se convierte en bálsamo de ternura que fortalece el trabajo de cada día. Venid a mi los cansado y agobiados. La invitación de Jesús nos recuerda el camino que debemos realizar abandonando todo pésimo pensamiento o afecto que nos aleja de la verdad. Cansado y agobiados. Dos realidades que fluyen como agua por acequia en el corazón de las personas de hoy. Cansancio de estar en múltiples tareas, dispersos y sin horizontes, agobiados por la autoexigencia que nos imponemos. Nos cansamos y agobiamos pero vivimos en la indecisión de no saber por donde conducirnos. Y el camino no es la autoreferencialidad de nuestras cosas, nuestros éxitos y victorias, sino el el camino es el corazón de Jesús. Venid a mi, y aprended que soy manso y humilde de corazón. Cargad con mi yugo
Hay que subyuga, somete, obliga, impone un yugo de dureza y pesadez. El yugo legislativo que se convierte en puñal de veneno que penetra de forma violenta el interior y destruye la libertad. El yugo que nos ofrece el Señor es suyo, es él quien carga el peso de la realidad dura y compleja de haciendo posible que seguir al Señor sea abrazar con él la cruz de liberación. Sabemos que hay pesos que no podemos evitar, desde el trabajo duro, la lucha por la supervivencia, la superación de las propias limitaciones, pero la cruz del amor convierte al que lleva nuestro peso en camino de santidad. El trabajo es pesado, pero se convierte en camino de santificación; el compromiso por el bien común es complicado, pero se convierte en presencia del Reino; la paz es una quimera complicada, pero es el camino de la justica y de la fraternidad; la comunión y la reconciliación son dolorosas, pero es en la cruz donde se forja la libertad. Pensemos en que la mirada del amor, de la humildad y de la sencillez lo transforma todo.
Lembra que a nosa Virxe da Franqueira leva as cangas do seu carro posta como chamada a que saibamos levar no noso corazón a súa presenza de Nai de bondade e de misreicordia.
Feliz domingo
