lunes, 27 de octubre de 2025

XXIII PEREGRINACIÓN DO ROSARIO

 
XXIII peregrinación do Rosario

Un ano máis desde o Santuario da Franqueira vimos de celebrar esta nova edición da Peregrinación do Rosario.  Facendo o camiño desde a Parroquia de A Lamosa, pasando pola capela de Corzós e a Parroquia de Santiago de Prado da Canda coa igrexa parrpoquial e a Fonte da Prata, rezamos os misterios do Rosario cunha breves reflexións que axudan a centrar o camiño orante que realizan os peregrinos. Os

Misterios foron os gozosos e os comentarios foron tomados da Bula de convocatoria do Ano Xubilar 2025.  Cun total de 102 peregrinos fixeron o camiño cun tempo moi agradable para ir con calma. Presidiu a Cruz xubilar e unha cruz coa que se foron colgando as cintas de colores que represnetan as intencións que se foron propondo no camiño. Nas igrexas de Lamosa coa Virxe do Libramento, a capela de Corzós coa da Peregrina e a de Prado coa do Rosario, puideron orar con calma e sosego e coa intensidade que se amosou en cada un dos momentos, co silencio e cantos apropiados. En Prado puideron venerar o relicario da Enciñeira e dos santos pastoriños de Fátima que se custodia nesta parroquia.


Á chegada ao Santuario rezáronse o último dos misterios e as ladaíñas. A Misa que se celebrou foi a propia do Ano Xubilar.

Con esta peregrinación finalizan as edicións de camiños xubilares que veu de organizar o Santuario con motivo deste Ano Santo. Unha iniciativa que contou con un nutrido grupo de peregrinos que realizaron os camiños desde A Cañiza, Covelo, Paraños, Baldomar, Vilasobroso, Pena de Francia, Ribarteme e ao Coto da Vella.  Desde o santuario xa se está a pensar en novas edicións de


peregrinacións e preparando a do Rosario do próximo ano.

domingo, 26 de octubre de 2025

EL ORGULLO MATA, LA HUMILDAD VENCE


EL ORGULLO MATA, LA HUMILDAD VENCE

Hace unas semanas el evangelio nos ponía dos personajes, el rico comilón y el pobre Lázaro, en una incisiva llamada a discernir entre las posesiones y la indiferencia, frente a un camino de sencillez y austeridad amando la bienaventurada pobreza. 

El domingo pasado nos ponía frente a dos personajes, el juez injusto y la pobre viuda que clama con insistencia justicia, y esto nos invitaba a la oración constante en la confiada bondad de Dios que hace justicia a sus hijos.

Hoy nos sitúa ante dos personajes que acuden al templo a orar, un fariseo orgulloso de lo bien que hace todo y el desprecio con el que ve a los demás, y el publicano pecador que simplemente dice "perdóname, Señor, que soy un pecador", y esto nos invita a descubrir la justicia divina que perdona, acompaña, fortalece, anima a quien, desde su realidad humilde y pecadora, descubre la misericordia infinita de Dios.

Y es que el fariseo hace un monólogo que se tiene a si mismo como protagonista, declara sus méritos, reclama el derecho de salvación como una compensación por lo bien que hace todo, no se contamina juntándose con gente del mal vivir, paga religiosamente y esto va a la cuenta del haber para un día verse compensado, desprecia viendo a los demás como alguien de baja consideración. Su oración no está dirigida a Dios sino a si mismo. No espera nada de Dios pues se sitúa frente a Dios como un reto que hay que superar para ser perfecto y ganarse el beneplácito. Es hacer cosas para logar lo que desea.

El publicano no esperaba nada de los demás pues estaba juzgado continuamente por su pecado, condenado y sentenciado a vivir siendo despreciado como pecador y traidor, pues se dedicaba a cobrar los impuestos para el imperio romano traicionando a los de su sangre. Pero solo esperaba una cosa, humillado, situado al final, sin levantar la cabeza, y una frase que envía a Dios, pues no tiene nada que ofrecer más que su pecado: Perdóname. Es así como se vive no solo la oración sincera, sino que se modela una humildad que nace de la realidad de verse a si mismo y descubrir un camino de rescate, de resurrección, de resiliencia.

Jesús nos sitúa muchas veces a que nuestra oración sea sencilla y sincera, breve y cargada de esperanza. Recordemos "no soy digno de que entres en mi casa, pero un palabra tuya bastará para sanarme", "Señor acuérdate de mi cuando vuelvas como Rey. Hoy estarás conmigo en el paraíso. "Señor ten compasión de nosotros"... Y es que rezar lleva consigo descubrir delante de Dios nuestra realidad, sencilla, humilde y tiene como consecuencia revestirse del que se humilla siendo siervo, entregado por todos, Cristo que el la cruz los da la salvación. 

Fíjate en María, la humilde joven que simplemente dice sí y se entrega con radical amor y total disponibilidad.

domingo, 19 de octubre de 2025

CONSTANCIA


CONSTANCIA 

Este domingo y el próximo Jesús nos hablará en parábolas. A través del ejemplo, hoy de una viuda insistente en lograr que se le haga justicia, será ejemplo de la constancia en la oración fundamento de la esperanza de que Dios hará justicia en sus hijos. La del próximo domingo nos relata en el ámbito de la oración, como el publicano humilde, pide perdón de sus pecados y es justificado, en cambio el orgullo fariseo sale del templo cargado con su maldad.

Ora, ora, a tiempo y a destiempo, ora con constancia, dando gracias y presentando al Señor, bueno y justo, las debilidades de tu corazón y las necesidades de tu vida. Jesús nos pone el ejemplo de la viuda que suplica justicia ante el juez injusto. Ya de por si una contradicción, que un juez sea injusto, pero incluso lo describe como alguien despreciable. Atención, el objetivo de la parábola no es la crítica a la justicia humana, sino que la protagonista es la viuda con su coraje y empeño. No pierde la esperanza. La dureza del corazón del juez, que no teme a Dios ni respeta a los hombres, muy importante esta descripción, pues el que aleja a Dios de su conciencia, el que no configura su vida desde el amor de Dios y la fraternidad, sus decisiones se vuelven egoístas. En el otro polo está el desamparo de una viuda que pide justicia. Dos visiones de la vida que exigen por parte de la que camina en esperanza lograr doblegar la dureza del corazón.

Constancia en la oración que nos pide el Señor que nos resitúa desde dos preguntas ¿crees en el Dios misericordioso? ¿tu fe es grande para mantenerte fiel ?

No es cuestión de resultados, es de constancia en la calidad de relación de amor.


domingo, 12 de octubre de 2025

A ORILLAS DEL EBRO, MADRE DEL PILAR

 


A ORILLAS DEL EBRO, MADRE DEL PILAR

A orillas del Ebro un hombre, Santiago, en silencio ora. Recuerda los momentos duros del aprendizaje junto a Jesús. La noche de su corazón, la tristeza de su alma, la impotencia ante la incredulidad, le trasladan al Huerto de los olivos. No ha llegado el trabajo del evangelio a la entrega de la vida en el martirio, pero renueva en su alma la palabra de entrega de Jesús "hágase tu voluntad". 

Junto al Ebro, como en el Jordán, en las aguas del bautismo, se manifiesta la presencia del Padre y una sombra de fortaleza y vitalidad lo renueva todo siendo la Pascua del Señor la que realiza el hombre nuevo que nace del Espíritu.

En la ribera del Ebro, Santiago, testigo de la resurrección de la hija de Jairo, de la Transfiguración, testigo del Resucitado, del Señor, ahora, vive su renovación en la tarea de pastor y evangelizador. No son los frutos, es la siembra, no son los resultados es el inicio. 

A orillas del Ebro María porta una columna, un pilar, María, la madre de la Iglesia, deposita un soporte, un pilar, imagen de las columnas de la Iglesia que yerguen con fuerza el santuario de en el Espíritu y Bondad. María entrega un pilar a orillas del Ebro como signo de lo que la Iglesia es ya en esperanza.

Junto al Ebro renació la esperanza de manos de María.


domingo, 5 de octubre de 2025

SERVIDOR Y NO SERVIRSE


SERVIDOR Y NOS SERVIRSE

Hace unas semanas, Jesús, en su empeño en formarnos como discípulos y acoger lo que significa vivir  la entrega por el Reino, nos sitúa en la encrucijada del camino: "no podéis servir a dos señores, no podéis servir a Dios y al dinero". La visión del uso de los bienes y la aceptación gozosa de la austeridad son el resultado de la acogida de la bienaventuranza de la pobreza en el espíritu para participar del Reino "Bienaventurados los pobres en el Espíritu porque de ellos es el reino" No es futurible, ni una quimera, ni una edulcorante para acallar las miserias pensando que la recompensa remediará las injusticias, sino que es el presente, la pobreza ya es pertenencia al Reino. "O Dios o el dinero" nos decía y el domingo pasado nos situaba en la consecuencias de la distancia que podemos provocar entre la pobreza y la opulencia, entre la salvación y la condena. El rico Epulón suplicaba una gota de agua después de haberlo tenido todo pero ser ciego ante la miseria que sufría Lázaro en un puerta.
Hoy, el evangelio, nos da una de la claves: la actitud del servicio. "Somos servidores, hemos hecho lo que debíamos hacer" Vivir en clave de servidores es afianzar el discipulado como trabajadores de un proyecto de amor, de vida. Esto no frena ni la libertad ni la autonomía, sino que nos sitúa como partícipes del proyecto de Dios que se va desplegando desde antes de la fundación del mundo. Así, María, se denomina a sí misma en el evangelio de Lucas "esclava del Señor" se sitúa en esta clave de disponibilidad total, de reconfiguración de su propio deseo y proyecto para participar en un camino que encamina a todo un pueblo a realizar las esperanzas que se venían anunciando desde antiguo por los profetas.

Necesitamos desterrar una visión de "ser servidores" que nace como esporas en nuestra sociedad y que también se hace presente en nuestra Iglesia "servirse de ser servidor". Puede parecer una expresión un poco liante, pero me explico. En todos los grupos sociales existen personas responsables que los denominamos por ejemplo servidores públicos. Éstos disponen de las capacidades para realizar una tarea por el bien común y para el crecimiento de la sociedad. Responsables políticos, de la educación y la cultura, de la sanidad, de la economía, y también la Iglesia, que aceptan ponerse a disposición de las personas, entregarse a un proyecto, dedicarse al progreso de la sociedad, tomar las decisiones de gestión, diseñar un método. Pero en muchas ocasiones nos encontramos que los servidores se sirven de su cargo, convirtiendo su tarea en dominio y a veces manipulación, de aprovecharse de su situación y sacar rédito, no solo económico, sino también emotivo, psicológico, satisfaciendo sus ansias de poder. Este no es servicio, esto es servirse a si mismo. Esto no es servidor.

Jesús nos sitúa en un sentido oblativo. Si la participación del Hijo de Dios entre nosotros fue a través de la palabra de María, sierva entregada al proyecto de Dios, será el mismo Jesús el que proclama yo he venido a servir y no a ser servido. Será Jesús el que nos enseña que servir es reducir distancias y que el primero es el último, que los pequeños son ensalzados y los humildes colocados en tronos. Será Jesús el siervo que viene a cumplir en su propio cuerpo lo que profetizan los cánticos del Siervo que proclama Isaías. Es Jesús quien se carga con el yugo para que no resulte pesado, el que acepta la humillación como sanación de lo que humilla al hombre.

Ser servidor necesita la fe intensa, aunque pequeña como una semilla de mostaza, que se abra al proyecto de Dios de forma confiada, conociendo este proyecto desde la Palabra y la contemplación.

Hoy, domingo, celebramos que el humilde siervo que se entrega como esclavo, siervo que se humilla, realiza el servicio redentor y nos ensalza en el trono de la gloria por la resurrección.
feliz domingo