AMAR
Estos domingos venimos de escuchar las conversaciones de distintos grupos de la vida social y religiosa de Israel que vienen a poner a prueba a Jesús. Están en el templo de Jerusalén. La tensión va en ascenso. Los fariseos y herodianos quieren comprometerlo en la cuestión del tributo al césar, como escuchamos el domingo pasado. En medio, que no lo hemos escuchado, está la trampa que le quieren poner los saduceos sobre el tema de la resurrección. A éstos les tapa la boca, y vuelven los fariseos, en esta caso de hoy, un doctor de la ley. Y el tema no es fácil. ¿Cual es el mandamiento principal?
El debate sobre la ley de Dios y su cumplimiento, así como los más de 600 mandatos derivados de la reflexión realizada por los doctos en la Torá, establece los criterios de vida, las actitudes, las relaciones, y coloca un muro que separa. Cuando Jesús responde, abre una ventana a respirar y darse cuenta que lo que viene de Dios no puede oprimir la conciencia del hombre, sino descubrirle su propia identidad como amado de Dios y partícipe de su obra creadora. Amar a Dios y al prójimo no se puede convertir en una losa pesada, sino en fuente, el soporte en el que se sostiene toda la vida (ley y profetas). Así el amor a Dios con todo el ser, la vida, el corazón, el alma, hace posible que se despliegue lo verdadero en nosotros, que la relación desde el amor de Dios nos descubre la MISERICORDIA, COMPASIÓN, PERDÓN, PAZ, VERDAD, COMUNIÓN, VIDA, ESPERANZA, CARIDAD. Del amor al prójimo que es SEMEJANTE al primero (de su misma naturaleza) emana nuestra identidad de relación que hace posible la UNIDAD, ALEGRÍA,,FRATERNIDAD, SOLIDARIDAD, JUSTICIA, COMPRENSIÓN, ACOGIDA, ESCUCHA, CUIDADOS, AMPARO
Del a cruz de Cristo donde se muestra el verdadero amor sin límites, se sostiene todo mandato "AMAR COMO YO OS HE AMADO"
Un apunte final. En todas las discusiones que tienen con Jesús el pueblo se admira, se alegra, se sorprende y da proclama la presencia de Dios en medio.






