miércoles, 11 de noviembre de 2015

JUBILEO DE LA MISERICORDIA XI. Encuentro con el hombre




Estamos en las definiciones que nos da el papa  Francisco en el número dos de la bula Miericordiaie vultus por la que nos convoca a un Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia. Dice así: "La misericordia es el acto último y supremo por el cual Dios viene a nuestro encuentro". 
Es, pues, el  motor que mueve a Dios a acercarse a la realidad del hombre y de la cual no se ausenta, aunque parece que no está. Es la motivación por la cual Dios no se desentiende del hombre. Recordáis el texto del diálogo de Dios con Moisés? "he visto, he escuchado, voy a liberar..." ¿qué ve, escucha y de lo que se duele?, del sufrimiento de su pueblo esclavo en Egipto. Y esta compasión mueve el actuar de Dios hacia nosotros. Esta idea la desarrolla Francisco en el número nueve del documento y nos dice "la misericordia es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros". Y es que a Dios lo que le mueve es el amor, que como nos dice "no es una palabra abstracta", sino "su responsabilidad con nosotros" porque "él desea nuestro bien y quiere vernos felices". 
Por amor se diseña la historia de la salvación, por amor, crea, da vida, actúa, libera, cuida, perdona, comprende, da tiempo, acompaña, sufre, respeta, enseña, se duele, goza, se alegra, promete, ... por amor viene, asume la debilidad del hombre, carga la cruz, muere, resucita, ama infinitamente, permanece, está, ora en nosotros, ilumina, da vida, confianza, esperanza, nos enseña a amar. POr amor Cristo se conmueve en sus entrañas, tiene compasión, llora ante el sufrimiento, por amor está, escucha, siente, y ama.
A Dios le mueve este amor apasionado por sus hijos y quiere cuidarnos, es a nosotros que nos toca acoger, responder y dejarnos cuidar por El. A nosotros nos toca aprender a amar responsablemente como nos ama El. 
Abrid las puertas del corazón, de la vida, de los sentidos, del ser, de todo, para recibirle, para ser amados y amar.

Nosa Señora da Franqueira, ensínanos a acoller e gozar da presencia do Señor, a sermos amados e amarnos como El nos ten amado. 

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
11-11-15

martes, 10 de noviembre de 2015

JUBILEO DE LA MISERICORDIA X. Revelación





Seguimos repasando el segundo número de la Bula Misericordiae vultus del Papa Francisco. En las serie de "definiciones" que hace de la misericordia dice "Misericordia es la palabra de revela el misterio de la Santísima Trinidad". Una afirmación que esconde la revelación, la manifestación de Dios a lo largo de la Historia de la Salvación, y que, nos habla del rostro misericordioso que nos ha revelado en la plenitud de los tiempos a través de su Hijo y que se actualiza en nosotros por el Espíritu. Revelar es sacar a luz lo que está oculto, o, lo que está velado. No hace mucho llevabas un carrete de fotografías a un laboratorio o una tienda y, después de un proceso de trabajo con elementos químicos ya  oscuras, sacaban a la luz lo que estaba oculto en aquel pequeño trozo de plástico. Así, en la historia de la salvación, Dios fue revelando poco a poco su identidad, manifestando de forma velada quien es, dándonos señas de su ser. Hay una línea constante en su manifestación, que Él es amor, y que éste se manifiesta en diversas acciones, porque no es un Dios que permanece inactivo, sino que, actúa, reacciona ante el dolor y el sufrimiento del hombre, le duele la injusticia, toma opción por el pequeño y el débil, su mirada está puesta en el que no cuenta. Y, este amor alcanza su culmen en su Hijo, en el Misterio Pascual, su muerte y resurrección, nos alcanza a todos por el Espíritu que da vida y que derrama sus dones amorosos.  Y Dios, Trinidad, Unidad en las tres personas, le reconocemos porque es misericordioso, porque el amor une lo que es diverso, arriesga llegando a anonadarse, a ponerse en lo último para mostrar su poder en la clemencia y el perdón. Se le conoce cuando se está dispuesto a conocer el amor, a no anular la belleza , cuando se busca la verdad. Dios se revela en el camino de búsqueda del hombre porque El quiere que "todos los hombres se salven". Pero la revelación, ya culminada en Cristo y comprendida y aceptada por el Espíritu, se actualiza y se descubre el la acción misericordiosa de Dios ahora. El nos habla al corazón por la Palabra, actúa en los Sacramentos, acción misericordiosa, se manifiesta en su Iglesia Misterio de Comunión, de unidad en el amor, se vive en la caridad, se edifica silenciosamente en su Reino. No hablamos de Dios solo en pasado sino en presente y futuro porque "el amor no pasa nunca" dice San Pablo en el precioso himno de la caridad. 
La misericordia nos revela el Misterio de Dios y el del hombre.

Nosa Señora da Franqueira axúdanos a acoller, contemplar, gozar e vivir o misterioso amor de Deus.

Feliz día
Javier Alonso
10-11-15

domingo, 8 de noviembre de 2015

LA MIRADA DE JESÚS




El texto del evangelio de este domingo nos sitúa en el Templo de Jerusalén, centro de la fe de Israel. Allí los ojos de todos se ponen en lo suntuoso, en la belleza del lugar, el los ropajes de los fariseos, los rituales, lo externo para ocultar la podredunmbre del interior, otras tantas veces denunciada por Jesús. Y los ojos de van a las limosnas que caen en el tesoro del templo. Que se vea bien, que luzca lo que hecha cada uno. Y, aquella viuda, que pone lo que tiene, que son unos céntimos, el observada con cariño por el Señor. 
Jesús está instruyendo a sus discípulos para que no caigan en los errores de otros grupos religiosos de aquel tiempo. Él quiere que descubran en el camino de discipulado cual es la mayor riqueza, porque Dios ve el corazón del hombre, no se fija en las apariencias como dice la Escritura. Jesús les quiere ayudar a desterrar de si esa cerrazón que les impide seguirle, la dureza de su interior porque están preocupados por los primeros puestos, o por las dignidades, El, ya en la cuidad santa, a punto de ser arrestado les habla de la ofrenda de la propia vida.
Que ve Jesús en aquella viuda para nosotros:
La generosidad de quien confía, "no os preocupéis de los que vais a vestir o de lo que vais a comer, vuestro Padre del cielo ya os dará"
La discreción de quien no busca los honores "el que quiera ser el primero sea servidor"
La ofrenda de la vida, no de las cosas " ¿de que le vale a uno ganar el mundo entero si se pierde a si mismo"

El gesto de la viuda  es una llamada a la sinceridad de vida, a poner nuestra vida como ofrenda. No damos cosas, nos damos a nosotros mismos como muestra del amor de Dios en nosotros. Así este domingo da tu tiempo con un enfermo en el nombre del Señor, da tu escucha al que está solo en el nombre del Señor,  da tu ánimo al que está triste en el nombre del Señor, da tu disponibilidad a la Iglesia en el nombre del Señor.

Recuerda que hay más "alegría en el dar que en el recibir".

Jesús nos enseña a ver el tesoro del templo en las actitudes sinceras de las personas.

Nosa Señora da Franqueira axúdanos a sermos xenerosos coma tí. Hoxe día 8 é un día moi especial para ti, nosa naiciña.

Feliz domingo
Javier Alonso
A Franqueira
08-11-15

jueves, 5 de noviembre de 2015

JUBILEO DE LA MISERICORDIA IX. Condición




La segunda afirmación que hace el Papa Francisco en el número dos de la Bula Misericordiae vultus es que la Misericordia es "condición para nuestra salvación".
Con el término condición asegura que es irrenunciable, tanto para el que entrega la misma como para el que la recibe. Condición remite a un pacto o alianza. Así Dios no puede renunciar al deseo de que seamos salvos y nosotros no podemos olvidar que somos llamados a la vida en plenitud. En esa Alianza refuerza la confianza de que Él no rompe su compromiso de que es "Dios misericordioso lento a la ora y rico en piedad" y que aunque quebrantemos ese pacto siempre está dispuesto al perdón. Pero ¿qué es condición?. Lo esencial, lo que no podemos obviar. Condición para la salvación es que no podemos olvidar que El siempre actúa con misericordia porque es no puede negarse a si mismo y que nosotros no podemos rechazar el amor.
No podemos dejar de lado el bien que recibimos, ni olvidarlo ni abandonarlo. Es Jesús, que, movido por la misericordia asume el pecado del hombre, se acerca a su dolor, físico e interior, el que acoge, acompaña, sana. Por la misericordia no se desentiende sino que carga sobre sus hombros el pecado de la humanidad, abraza la cruz y rescata lo caído para llevarlo a la gloria. Por misericordia somos llamados a aceptar, abrazar la cruz, amarla, cargar, morir y resucitar con Cristo. En misericordia configurados con Cristo, gozosos de la vida nueva, mostramos el rostro de la misericordia. Es así como no llevamos nuestro amor, sino el amor de Dios, no es nuestro perdón sino el de Dios, no es nuestra paz, sino la del que restauró todas las cosas en Cristo.
Condición es nuestra responsabilidad, asumir nuestras decisiones, afrontar nuestro compromiso. En la misericordia está en juego nuestra vida.

Nosa Señora da Franqueira, axúdanos a acoller a salvación e a facer presente a misericordia.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
6-11-15

JUBILEO DE LA MISERICORDIA VIII. Fuente



El Papa Francisco en la Bula de convocatoria del Año Jubilar de la Misericordia dedica su segundo número a invitarnos a contemplar el misterio de la misericordia. Seis puntos para ayudarnos a tomar unas notas de los que es y a que nos llama la misericordia. Hoy dedicaremos unas líneas al primer punto, que dice así:
"La misericordia es fuente de alegría, de serenidad y de paz".
Llama a ésta fuente, esto es, lugar en el que brota el agua pura y cristalina con la que saciamos nuestra sed, donde regamos nuestros campos y huertos, donde nos lavamos... fuente, origen, manantial, donde acudimos para ir a lo esencial. En esta fuente que es la misericordia, en ella, recibimos alegría, serenidad y paz. 
Yo no se vosotros, pero yo, y creo que muchos, buscamos estas tres virtudes, alegría, serenidad y paz, en lugares muy distintos que de la misericordia. Así la alegría en pasarlo bien, divertirme, estar con los amigos, gozar del momento, distraerme en mil cosas, ... serenidad en no tener problemas y no buscarlos, ... paz, en no ser conflictivo, en no buscar violencias ni enfrentamientos. Y creo que el mundo lo considera así, se feliz... y lo presentan en uno mismo, con el tener, el poder y el placer. Y el mundo te ofrece serenidad y te pacifica, te relaja, te evade de los problemas, te relativiza las decisiones, te abstrae de la realidad. Y el mundo te ofrece paz garantizándote seguridad, haciendo acuerdos que favorezcan al que más tiene, que da un paz superflua a quien ofrezca mejores salarios.
¿Como es fuente de alegría, serenidad y paz la misericordia?
Escuchemos a Jesús "Yo he venido para que tengáis vida y vida en plenitud", "No tengas miedo , soy yo", "Amad a vuestros enemigos", "Mi paz os dejo"... y es que desde su nacimiento hasta su resurrección el evangelio está marcado por la alegría, y la presencia de Jesús es alegría para todo el mundo, recordemos la anunciación, la visitación, el nacimiento, la presentación, la resurrección... se repite constantemente la presencia de la alegría allí donde se hace presente Jesús. El serena la tempestad, no solo del mar, sino del temor de sus discípulos a hundirse, serena el corazón dolorido de la viuda de Naín que va a enterrar a su hijo, llena de fuego el corazón de los discípulos de Emaús cuando les explica las escrituras. Es Jesús el rostro de la paz, y, con el soplo del Espíritu entrega a los discípulos, llenos de miedo, la fuerza del amor. Es el saludo del Resucitado "La paz con vosotros", y es la acción del Espíritu.
El que es acogido, escuchado, perdonado, sanado, recibe alegría, serenidad y paz. Por eso, el año de la Misericordia es hacer accesible y cercana la alegría, la serenidad y la paz que brotan del manantial de vida que es el Señor.

Nosa Señora da Franqueira, Virxe da Fonte, temos sede de alegría, serenidade e paz, pois o noso corazón entristécese moitas veces, andamos inquedos e deixamos lugar á violencia ou o odio. Axúdanos a  saciarnos na auga viva da Gracia e seguir o camiño sendo alegres, mansos e constructores da paz.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
5-11-15

miércoles, 4 de noviembre de 2015

JUBILEO DE LA MISERICORDIA VII. El rostro de la misericordia




Dice el refrán que el rostro es el espejo del alma. Viendo la cara de alguno nos hacemos a la idea de lo que lleva dentro, porque mira que hay caras y caras. No me refiero a si son feos o guapos, más o menos afortunados, sino que, hay rostros que reflejan sinceridad, honradez, sencillez, limpieza de espíritu, alegría, vitalidad, que sus ojos transparentan un alma llena de belleza, que con l mirada ya comunican cariño o pesar. En cambio hay caras, caras duras, malas caras, caretas y carotas. Y no sigo sino empezamos mal la mañana.
A la hora de definir la misericordia el Papa Francisco no nos da una definición al uso de la Real academia de la lengua, o de diccionario, comienza como dice el Concilio "Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre" (MV 1). Ahí queda eso. Recordemos lo que nos decía la constitución conciliar dedicada a la Palabra de Dios Dei Verbum en su número 4, y esto nos clarifica un poquito 
 ” Después que Dios habló muchas veces y de muchas maneras por los Profetas, "últimamente, en estos días, nos habló por su Hijo". Pues envió a su Hijo, es decir, al Verbo eterno, que ilumina a todos los hombres, para que viviera entre ellos y les manifestara los secretos de Dios; Jesucristo, pues, el Verbo hecho carne, "hombre enviado, a los hombres", "habla palabras de Dios" y lleva a cabo la obra de la salvación que el Padre le confió. Por tanto, Jesucristo -ver al cual es ver al Padre-, con su total presencia y manifestación personal, con palabras y obras, señales y milagros, y, sobre todo, con su muerte y resurrección gloriosa de entre los muertos; finalmente, con el envío del Espíritu de verdad, completa la revelación y confirma con el testimonio divino que vive en Dios con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos a la vida eterna.”
Profesamos una fe que no son conceptos e ideas, sino más bien, o afortunadamente  profesamos una fe que es Historia de Salvación, acción, palabra, cercanía, vida y amor. Quien nos ha manifestado, revelado, confiado los secretos del corazón de Dios es su Hijo, que, por la acción del Espíritu nos hace partícipes de tal gracia.
Repasando las palabras y los hechos de Jesús se descubre la divinidad y la humanidad, porque, solo así, en su amor, su entrega, sus desvelos, su bondad, solo así puede ser Dios, pero solo siendo hombre lo puede hacer. Por eso Jesús no es santurrón intocable que nos aconseja sobre lo que debemos hacer para lograr la felicidad, sino, el que se embarra en el lodo, en el "humus" de la humanidad para lavar al hombre, liberarlo, sanarlo, rehabilitarlo, hacerle "hombre nuevo".
"Quien me ha visto a mí ha visto al Padre" dice Jesús.

Nosa Señora da Franqueira, axúdanos a ter os ollos limpos para ver o rostro misericordioso do teu Fillo.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
04-11-15

martes, 3 de noviembre de 2015

JUBILEO DE LA MISERICORDIA VI. Llamad a todos



La parábola de San Lucas que se proclama hoy en la liturgia muestra el empeño del Señor en invitar a todos a participar del gozo de la vida. Son muchos los invitados, pero se excusan para no participar del banquete. No son excusas menores, así, comprar un campo, o comprar cinco yuntas de bueyes o casarse, no son cosas pequeñas. Pero el priorizar lo de cada uno y no buscar alternativas hace que el señor de la parábola invita a los pobres, lisiados, ciegos y cojos. "Salir a los caminos  y senderos e insistid hasta que se llene la sala". Salir por los caminos de la vida, por los senderos escondidos, por donde el hombre camina tantas veces lleno de tristeza e invitad, llamad, que nadie quede sin recibir insistentemente que está invitado a un banquete, a la fiesta de la vida.
Me recuerda, ante el próximo jubileo, que Jesús subió al estrado de la sinagoga (Lucas 4) y proclamó: "El Espíritu del Señor está sobre mí, y me ha ungido a anunciar a los pobres la Buena Nueva, proclamar la libertad a los cautivos, y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor". 
Han comenzado los tiempos nuevos, es Cristo el que sale al encuentro del hombre para llamarle a recibir una Buena Noticia, a ser libres dejando las cadenas de la esclavitud del pecado, a abrir los ojos siendo curados de la ceguera de la increencia para conocer la luz de la fe, para no caminar en tinieblas, para dejarnos guiar. Es Cristo quien viene a dar libertad a los que estamos oprimidos bajo el peso de la tristeza, sometidos al yugo del miedo, los que vivimos bajo el látigo de la ley. Es Cristo el que sale por las calles para proclamar el año de Gracia, el tiempo  nuevo de la reconciliación, el tiempo del gozo y la alegría.
¿Cómo no vamos a entrar, como vamos a negarnos a participar?. En este próximo Año de Gracia, el Año de la Misericordia, Jubileo extraordinario, que nadie se quede en casa, que nadie quede sin ser invitado a participar del gozo de la vida. Salid e invitad a todos a que vengan a la fiesta del Señor.

Nosa Señora da Franqueira, axúdanos a vivir na ledicia do Ano de Gracia do Señor.

Feliz día
Javier Alonso
A Franqueira
3-11-15