CONVERTÍOS, ESTÁ CERCA EL REINO
VENID Y OS HARÉ
La llamada que hace Jesús en Cafarnaúm invita a una mirada de esperanza. El acomodamiento no es vida para un creyente, para cualquier creyente, pues creer llama a esperar, a dejarse amar. Conversión va más allá del arrepentimiento de errores, es abrir los ojos, levantar la mirada, descubrir el soplo de Espíritu, buscar y llamar la bondad y la belleza, aspirar a lo imposible, redescubrir el amor en la debilidad. Conversión es una llamada diaria a vivir la fidelidad al sí de Dios.
Jesús invita a que la luz disipe las tinieblas, a que el gozo lo inunde todo, a que el triunfo del amor selle la alianza. Jesús llama a los primeros discípulos con una propuesta clara: venid, seguidme y os haré. Es una llamada a salid, conocerle, amarle, dejarnos conducir, dejarse ser, y Él hará su obra, realizará la transformación, revelará su amor para los hermanos en nosotros.
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