sábado, 22 de junio de 2024

OBISPO, GUIA DE FE Y CARIDAD

 OBISPO GUÍA DE FE Y CARIDAD


En la foto Báculo del tesoro de San Rosendo Obispo de Mondoñedo y uno de los grandes santos de nuestra Galicia

Estos cuatro domingos que restan a la celebración de la consagración episcopal de D. Antonio Valín, la diócesis de Tui-Vigo centra su comentario de la palabra dominical en distintos aspectos de la tarea y misión del obispo. En este, a la luz del relato de la tempestad calmada recogemos las siguientes ideas:

Vamos a la otra orilla
Cruzar el mar es iniciar un nuevo Éxodo para un nuevo pueblo, es atreverse a dar el salto a lo desconocido y dejar las seguridades.
El mar, criatura de Dios, simboliza las fuerzas que solo Dios puede dominar.
El mundo, creado según el modelo divino, es una trama de relaciones (Cf. LS 240). Es la realidad histórica que desvela nuestras fragilidades. Cristo conduce al pueblo, renacido de la pascua, a ser comunidad de fe y fraterna en el amor.

La fe libera de miedos e inseguridades
El mar es el entorno habitual de algunos apóstoles. Se sienten seguros de sus capacidades y confiados en su pericia. La tormenta suscita miedos y dudas, por eso claman a Jesús.
Cristo conduce, custodia y hace nacer la fe de sus discípulos en Él. El discípulo, por la fe, se entrega entera y libremente a Dios (Cf. DV 5). Y La fe viva actúa por la caridad (Cf. CCE 1814).

“Caritas Christi urget nos” (2 Cor 5,14)
D. Antonio eligió como lema de su episcopado las palabras de S. Pablo que hoy leemos en la segunda lectura. Es la caridad de Cristo, reflejada en la caridad pastoral del obispo, que hace renacer cada día en su pueblo la fe.
El Obispo juzgue, realice, soporte todo a la luz de la fe, e interprete los signos de los tiempos para descubrir lo que el Espíritu Santo dice a las Iglesias para la salvación eterna (ApS 39).
El obispo será para su pueblo maestro de fe. Él:
tiene el deber de infundir confianza y proclamar ante todos las razones de la esperanza cristiana. El Obispo es profeta, testigo y servidor de dicha esperanza (PG 3).
Unido a la cruz de Cristo, el obispo desarrollará su compromiso de custodio de la fe, vínculo de unidad y bondadoso con los pobres (Cf. Ritual de Ordenaciones 40).

OBISPO, SIERVO EN CRISTO

OBISPO, SIERVO EN CRISTO 

Seguimos el camino de conocer más a fondo el ministerio del obispo y así, prepararnos a la llegada de nuestro nuevo pastor, D. Antonio 

 El carácter de servicio del ministerio eclesial está intrínsecamente ligado a la naturaleza sacramental. En efecto, enteramente dependiente de Cristo que da misión y autoridad, los ministros son verdaderamente "siervos de Cristo" (Rm 1, 1), a imagen de Cristo que, libremente ha tomado por nosotros "la forma de siervo" (Flp 2, 7). Como la palabra y la gracia de la cual son ministros no son de ellos, sino de Cristo que se las ha confiado para los otros, ellos se harán libremente esclavos de todos (cf. 1 Co 9, 19).

Resulta complejo que, en una sociedad marcada por los títulos, prestigios, honores, poderes, capacidades, resultados e influencias, el carácter fundamental del ministerio en la Iglesia sea el del servicio. Éste con la identidad de siervo, de esclavo, a imagen, configurado a Cristo, que se hace esclavo, último, siervo... el que lava los pies dando ejemplo, que da su vida por la salvación, que se humilla a sí mismo. El siervo, para ser en Cristo, debe dejarse lavar por el mismo Señor.

Ser obispo, imagen de Cristo pastor, que da su vida por el rebaño, confiere a la comunidad cristiana un sentido único de ser significativo en la entrega en un mundo competitivo. 

viernes, 21 de junio de 2024

OBISPO, UN REGALO DE FE


 Nadie puede conferirse a sí mismo la gracia, ella debe ser dada y ofrecida. Eso supone ministros de la gracia, autorizados y habilitados por parte de Cristo. (Catecismo 875)

Todo nos es dado, y la gratuidad y el agradecimiento está presente en cada instante de la vida del creyente. Igual que Jesús, acepta la generosidad del padre que lo entrega y destina todo para la salvación, entregando a su Hijo y donándonos por él la gracia del espíritu. Hemos sido llamados por amor a la fe, y, por amor recibimos las ayudas necesarias para vivir esta fe. La comunidad cristiana recibe en sus miembros los dones y carismas que despliegan con su acción el carácter servidor del Pueblo santo, de forma que, a nadie le falte lo necesario para la salvación, la realización humana de su existencia, el cumplimiento de su vocación y su participación en la construcción del Reino.

Recibir a nuestro nuevo obispo es también reconocer que Dios nos bendice con un hombre, elegido entre los hombres, creyente y servidor, para hacer posible que crezcamos en nuestra fe y la edificación de la civilización del amor. Recordemos lo que nos dijo en su primer mensaje: Me gustaría que me sintierais como un hermano que quiere participar de vuestra vida y que quiere hacer camino con vosotros, compartiendo lo que sois y esperáis. Quiero compartir lo que yo soy, mis ilusiones, esperanzas, la alegría de la fe y la pasión por el Evangelio y el Reino del Señor, especialmente con los más pobres y descartados de nuestra sociedad. Sueño con una Iglesia en la que todos y todas, cada uno con su sensibilidad y aportando su grano de arena, se sienta convocado, partícipe y responsable en esta nueva etapa sinodal que vivimos en la Iglesia, a la que tantas veces nos convoca el Papa Francisco.

miércoles, 19 de junio de 2024

OBISPO DEL PUEBLO DE DIOS

 El ministerio del Obispo nace de la voluntad de Dios en la configuración de su Cuerpo que es la Iglesia, manifestación del mismo Cristo. Jesucristo es Aquél a quien el Padre ha ungido con el Espíritu Santo y lo ha constituido "Sacerdote, Profeta y Rey". Todo el Pueblo de Dios participa de estas tres funciones de Cristo y tiene las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas. El Obispo, sacerdote por excelencia en la Iglesia Diocesana, realizará, en comunión de vida y amor, esta tarea con todo su pueblo.

Al comienzo de la ordenación del obispo, un presbítero dice al que preside "Reverendísimo Padre, la Iglesia de Tui-Vigo pide que ordenes Obispo al presbítero Antonio.

Me parece una frase genial. Condensa la fuerza de la unión de la Iglesia en nuestra Diócesis que reconoce en el candidato al que será su pastor. Una comunión de esperanza que se integra en todo el cuerpo universal de la Iglesia.


domingo, 16 de junio de 2024

ACOGIDA, AMPARO Y VITALIDAD


Seguimos la lectura del Marcos en la palabra que se proclama este domingo en la Eucaristía. Jesús enseña los Misterios del Reino de Dios. Lo hace con parábolas. De esta forma nos ayuda, a través de ejemplos de la vida diaria, a comprender la grandeza del Reino como acción de la Gracia en cada uno de los creyentes y de la comunidad peregrina, que es la Iglesia. Hoy nos lo muestra con las parábolas de la semilla. Primero la semilla que se pone en la tierra y va surgiendo la vida que se abre enérgicamente, que crece con vigor y la fruto. El Reino es vida.

La segunda de las parábolas es la semilla de mostaza. La más pequeña entre las semillas. Que se pone en la tierra, crece y se convierte en un arbusto al que acuden los pájaros para anidar y refugiarse. Quedémonos con esta última idea. El Reino:

Nace en lo pequeño. No es opulencia, prestigio o grandeza. Necesita un rinconcillo para ser depositada. Es puesta en tierra, en la realidad, entre nosotros, en el mundo.
Abre caminos de esperanza, pues no se encierra en si mismo. Es camino de vida que comienza, que no se detiene, aunque no se vea.
Crece con vigor por la fuerza del amor. Se extiende abriendo oportunidades.
Al Reno están llamados a encontrar refugio, acogida, amparo y abrirse a la vida "anidando".

Que cada uno de nosotros y la Iglesia de Jesús, seamos muestra de la vitalidad del Reino abriendo también, con la fuerza de la Gracia, oportunidades de amparo a quien está desprotegido, refugio al que es desterrado, cuidados al que está débil.

El árbol de la Vida, la Cruz es donde nuestro corazón encuentra refugio y esperanza

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios. esta antigua oración nos invita a invocar a María como signo del Reino que se entrega para la vida de todos los hombres.

Feliz Domingo.
Xabier Alonso



domingo, 9 de junio de 2024

ESTAR EN CASA

 

ESTAR EN CASA

El domingo 11 de febrero era el VI del tiempo ordinario y estábamos leyendo el evangelio de Marcos de forma continuada, aunque estábamos en el primero de sus capítulos, con la narración de la curación de un leproso. Hemos vivido con intensidad estos meses con la cuaresma, preparación de la Pascua, una Semana Santa renovadora y el acontecimiento de la Resurrección durante 50 días. Estos dos domingos, aunque insertados en semanas del Tiempo Ordinario, nos han ayudado a desgranar la presencia y acción del Señor, presencia en el Misterio de su ser en la Santísima Trinidad y, Misterio de su amor en la Eucaristía, como este pasado viernes, Misterio de su Misericordia en el Corazón de Cristo.

Hoy reiniciamos los domingo Ordinarios. Retomamos la lectura continua de San Marcos. Estamos en el segundo de sus capítulos. Retomemos la escena. Jesús continúa su acción sanadora, es presencia del Reino que anuncia, y lo hace con la cercanía a los últimos: leprosos, endemoniados, paralíticos. Lo hace en tiempo y forma fuera de toda ley según los puristas. Y no está solo. Ya le acompaña un grupo de discípulos que ha ido aumentando. Los importantes, legisladores y protectores delas esencias de la fe según ellos, permitidme que fuese así la voluntad de Dios, comienzan no solo a cuestionar su predicación, sino su forma de actuar, lo que hacen sus seguidores y lo que peor llevan que la gente le sigue y va tomando forma que pueda ser el Mesías Salvador. Lo inmediato al texto de este domingo es la elección de los doce apóstoles, para estar con él y expulsar al maligno. 

Ahora están en casa. Las calumnias crecen contra Jesús. Lo consideran enviado por Satanás. Hasta sus parientes tienen dudas de su cordura. Es un texto puente para indicarnos como cada personaje se posiciona en el argumento. Cada uno va decidiendo quien es Jesús y lo que significa. Y a pesar de que podamos ya ver tramas de violencia contra el Señor, nada se pierde. El mal no va a vencer. No podemos pensar que pueda ganar la división, que es lo que busca siempre el maligno. Ni vencerá la violencia verbal que utilizan los extremistas. Ni tendrá la última palabra la falsa compasión que excluye considerando al bueno como raro, o al justo como alguien fuera del mundo, o al honrado como alguien fuera de si. Aunque no era nadie, un artesano de un pueblo como Nazaret, la Palabra se proclama para todos, la siembra se desparrama con generosidad y lo pequeño va generando cambios sorprendentes como veremos el próximo domingo.

La falta de perspectiva de todo el Plan de Dios, la visión cortoplacista, las opciones inmediatas, urgentes y sin una mirada de fe se convierten en ausencia de Espíritu. Es negar el lugar de Dios en la vida de las personas y de la historia, que es lo que exigen Adán y Eva, autonomía sin Dios, elaborar su proyecto sin su amor, desterrar al Creador de la creatura, expulsar al Padre de la Casa de todos. Regenerar la obra de Dios comienza con el primero de los mandatos de la fe de Israel, ·escucha". Y esto es lo que hace posible recrear una nueva relación, una nueva familia, un nuevo pueblo. "Mi madre, mis hermanos, son los que escuchan la palabra".

Hermanos y hermanas, demos gracias por ser llamados a vivir en su hogar. Jesús nos lo dice desde una casa, el lugar don de comenzaron a reunirse los primeros cristianos, recordando que ya somos su familia, hijos e hijas. De vuelta a casa del Padre misericordioso.

domingo, 2 de junio de 2024

ABRIR CAMIÑOS DE ESPERANZA

ALI ONDE NOS NECESITAS ABRIMOS CAMIÑOS DE ESPERANZA

Estamos a celebrar a Solemnidade do Santísimo Corpo e Sangue de Cristo. Unha festa que nos lembra a centralidade do Señor Xesús, que, con xesto e palabras, fai visible e alentador o amor entrañable de Deus. Noné unha verba baleira e ausente da realidade, non un xesto asètico que deixe indiferente. Todo o que Xesús di e realiza leva consigo unha transformación da realidade, comezando coa mesma condición humana que se mergulle no ser de Deus e o infindo de Deus que se fai accesible ao limitado dos homes. Xesús di unha palabra "isto é o meu corpo.. isto é o meu sangue... face isto en memoria miña", e o acompaña, na versión xoánica, cun xesto porse de xeonllos diante dos seus discípulos e lavararlle-los pes. Xesto humillante á vista deles, xesto noble no corazón de Cristo. Xesto que segue a ser ensinanza vital para quen quere encamiñar a vida cara o amor pleno.

O celebrar esta festividade, convídasenos a que poñamos a nosa ollada na caridade que exerce a Igrexa da man de Cáritas nos seus diversos servizos. Non é unha ONG, nin unha institución máis, é e pretende seguir sendo a expresión da caridade da comunidade cristiá. Os cristiáns non so damos resposta ás demandas que se nos presnetan por parte das persoas, senón que queremos ser resposta ás inquedanzas máis fondas do seu humano que se sente necesitado na súa integridade, e non so do que precisa no ámbito material, senón na necesidade máis fonda que abra camiños para seguir esperando de forma activa o que está chamado a ser.

Pensemos cada un de nós por un intre cales son as necesidades dos nosos concidadáns ás que poidamos acudir para sermoas acompañantes do camiño da vida. Pois o que necesita pode pedir ou non axuda, pero, nós temos que ser testemuña, de palabra e cos xestos, de que o tesouro de amor que levamos en cacharros de barro, é un compartir fraterno que se coverte nun ben para todos.

Camiños de esperanza que son accións compartidas que nacen do protagonismo da persoa que, aínda que sexa por recunchiño, albisca unha pequena luz que rompe as tebras e deixa facer