domingo, 1 de marzo de 2026

SILENCIO. ESCUCHA

 


SILENCIO, ESCUCHA

Seguimos camino. El desierto invita al silencio. El cielo, la tierra árida, el silencio que se rompe en el viento, la nada que se hace palabra en el corazón. Camino, peregrinación. Camino que se llena de pasos inciertos, dudosos, tentados y tentadores, miedos, infinita mirada que se pierde en el horizonte.

Jesús hace camino. Cada cruce en el destino es una oportunidad para proclamar el final, es Jerusalén, meta de la peregrinación del devoto judío que se reúne en la Pascua para conmemorar el paso liberador del Dios de Abrahán, Isaac y Jacob. Hace camino y su palabra se clava como un puñal en las expectativas de los discípulos. Lo hemos dejado todo, piensan, vivimos sin lugar fijo, sin recursos, y ahora que nos queda, muerte, violencia injusta, y algo desconocido, incomprensible, resurrección. 

La transfiguración no es un efecto circense, ni un juego de magia, ni un juego manipulador para convencer a unos incrédulos discípulos. Transfiguración es profecía de la pascua, oasis en el horizonte de tinieblas, rayo de luz entre nubes negras de tormenta. Es la ascensión a la montaña, junto a Moisés y Elías, que pasaron 40 días para recibir la ley e iniciar el camino profético. Jesús condensa la historia de la Alianza antigua y la renueva en el mandato del Señor: este es mi Hijo, escuchadle. Ahora, la luz que resplandece, es la Palabra que se hace vida, presencia.

El papa León nos invita a la escucha en esta cuaresma. En medio de tantos ruidos, haz silencio. Desierto. No se escucha de cualquier forma. Todos hemos experimentado la indiferencia de nuestro mensaje cuando el oyente está ausente. ¿Piensas que la palabra que Dios nos dirige en su Hijo puede ser recibida con indiferencia? 

El papa nos recuerda que la escucha es una acción divida. Es Dios quien escucha el clamor de su pueblo. Adentrarse en Dios, en su conocimiento, lleva saber adentrase en el corazón del hombre y sus pesares, y viceversa, entrar en el corazón del hombre nos lleva a la búsqueda de Dios. Nos dice León XIV  "Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia»."

En la noche se enciende la luz. Mantén los ojos abiertos. 
En el silencio surge la Palabra. Mantén los oídos atentos.
En la soledad viene el Amigo. Ten la puerta abierta.
En la tristeza sorprende el abrazo. Extiende tus manos.
En la muerte se intuye la vida. Nada está perdido.
 

domingo, 22 de febrero de 2026

DESIERTO

 

DESIERTO

¿Dónde está la puerta de entrada del desierto? No tiene, puedes entrar por cualquier lugar. Entras, impulsado por la fuerza del Espíritu, como Jesús, y sin pasar tanto rato, ya estás en silencio. Desierto cuaresmal combina equilibradamente lo externo y el interior. Fuera, en el entorno, silencio, austeridad, pobreza de recursos, sed o hambre, hambre o sed, desapego, desconexión, silencio para gritar, gritos que es necesario silenciar, miedos sin refugio, refugios en los que crece el miedo. Desierto exterior, horizonte y huellas que estrenan pisadas en tierra árida, aire que pasa sin dejar rastro, respiración que se acompasa con el paso silencioso.

Desierto, camino interior. Silencio para acallar gritos en el corazón. Borrones de manchas en la retina de la mirada que deben ser purificadas en el colirio del amor para ver con claridad el corazón. Oídos embotados en interminables discursos de que debo hacer, que tengo que conseguir, que miedos evitar, que batalla vencer, que derrota evitar. Abrazos, besos, caricias que se olvidan y se convierten em golpes y bofetadas de injusticia avasalladora. Desierto, camino interior que busca consuelo, desea sonrisas, abraza confiadas muestras de entereza.

Y Jesús, va al desierto. No huye. Camina en búsqueda. Pasa hambre, sed, silencio, miedo y espera. Y es tentado. Como cada una de las tentaciones que pasamos los humanos. Tentaciones que debilitan, como virus en sangre, el ánimo, crean una burbuja de aislamiento, una lucha sin cuartel en la que se queman las naves del destino. Pero Jesús nos enseña a decir "no nos dejes caer en la tentación" Porque él usó la Palabra escrita, la Palabra pronunciada, Palabra liberadora. 

sábado, 21 de febrero de 2026

ES TIEMPO DE CONVERSIÓN

 


ES TIEMPO DE CONVERSIÓN

Hemos iniciado el miércoles pasado el tiempo cuaresmal. El papa, siguiendo las costumbres de sus antecesores, nos envió un mensaje. Es claro y muy concreto. Su primer mensaje nos invita, una vez más, ir a lo esencial. Permitidme que a lo largo de esta primera semana vaya desgranando algunos aspectos y los comparta con vosotros. Lo que me inspira el Señor en la oración os lo envío, consciente de que es una pobre contribución en el universo digital en el que navegamos. 

Comienza el mensaje con este párrafo que transcribo

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Tiempo. Un tiempo que viene determinado por un inicio y un final. de Miércoles de ceniza a Jueves Santo. Un tiempo, o un momento, espacio que está al servicio de un objetivo, la conversión de nuestras vidas, volver la mirada al centro de nuestra existencia que es el mismo Dios, desterrar con los medios que nos ofrece, lo que nos impide, u obstaculiza, llegar a la Pascua.

Recordando el principio propuesto en su momento por Francisco "el tiempo es superior al espacio" nos ofrece la posibilidad de abrir la mirada y hacerlo en ojo de buey. Una mirada que engloba el tiempo que aglutina diversas etapas, momento, espacios que consiguen en nosotros la meta soñada. Así, el tiempo global es de 90 y no de 40, porque el reto no es que celebremos la cuaresma, sino, que veamos el final, Pascua y Pentecostés. La mirada se extiende desde un montón de cenizas, pasando por unos días de pasión, muerte, sepultura y resurrección, y finalizar siendo enviados marcados por la luz, sellado por el fuego del amor. Lo que comienza en el secreto de nuestro corazón (orar, ayunar, dar limosna), va mascullando el corazón, intensificando con fuerza el alma y, resucitados en Cristo, ser enviados a proclamar la Buena Noticia. Podré ser mensajero, mensaje, si dejo que el Señor destierre, derrote, elimine, destruya, queme en mi interior lo que no es del Señor. Polvo, tierra, humus, muerte, llamado a ser carne, vida, eternidad.

La cuaresma es la nueva oportunidad de la Gracia de salvar, rescatar, recomponer, rehacer, lo que la derrota deja diseminado en la batalla del día a día. A veces ya con las armas inservibles que son llamadas a convertirse en arados y podaderas en la viña del Señor. 

Y es la Iglesia quien nos invita con cuidados de madre a devolver la belleza y la fuerza a nuestro corazón. Cuidados de madre en la palabra susurrada como semilla que cae en tierra, rocío que se derrama, y espera paciente que sea brote de vitalidad renovada. Madre que se desvela, que permanece en vela, atenta, despierta a la espera del hijo perdido, del hermano envidioso, de la oveja descarriada, de la moneda perdida. La madre con entrañas, que ayuna, no son días de fiesta mientras no se restaure el alma. La madre con generosa disponibilidad a ser servidora del que gime en el lecho, se duele en su interior, traga lágrimas amargas de sufrimiento.

En este tiempo, tiempo, momento, espacio intenso, pon la mirada en el horizonte, escucha el murmullo de la vida que espera, que despierta y espabila el alma, porque la muerte no es dueña, es compañera de viaje y se queda a la puerta del paraíso.

domingo, 15 de febrero de 2026

YO OS DIGO

 


YO OS DIGO

Jesús nos llama y nos invita a seguirle, estar con él y dejarnos hacer pescadores de hombres (domingo III), nos abre el camino de las bienaventuranzas para hacernos partícipes y poseedores del Reino de los cielos (domingo IV), un reto que reconfigura nuestro proyecto vital, nos hace vivir en una nueva identidad, para ser sal y luz (Domingo V). 

Hoy, lejos de ser el evangelio una retahíla de leyes acumulativas y agobiantes, es una propuesta de hacer camino de verdad, belleza, amor y justicia. Si repasamos el texto, largo, nos lleva a la frase final ·que vuestro sí, sea sí, y vuestro no sea no". ¿Es radicalidad obsesiva y fanática? Creo que no cuando la decisión del seguimiento y la libertad son sumamente respetadas. 

Vemos: 
La ley de Dios como regalo de vida que se transmite y se enseña en palabra y obra, sobre todo en la coherencia.
El respeto y cuidado de la vida, las relaciones fraternas como camino de comunión con Dios convirtiendo nuestra propia vida en liturgia de alabanza al Señor.
El cuidado de las relaciones familiares, la fidelidad en toda su integridad.
Desterrar con energía lo que nos impide la vivencia del Reino. Ser exigente con uno mismo.
Poner la confianza en Dios y esperar en su amor.

Jesús nos llama a realizar nuestra conversión al Reino redescubriendo cada día las capacidades que se nos regalan. Somos en camino con la fuerza de su amor.

domingo, 8 de febrero de 2026

SAL E LUZ

 


SAL E LUZ

Na lectura do capítulo 5 de Mateo que contemplamos estes domingos axúdannos a descubrir a identidade do discipulado de Xesús. Se o camiño que se nos propón é o das benaventuranzas, o noso ser íntimo ten un valor inmenso. O sal e a luz, elementos diarios, necesarios e fundamentais na vida cotiá, doméstica e de supervivencia, configuran cada xornada das persoas. A luz das lámpadas e o sal para condimentar e conservar os alimentos, cosntitúen o resultado dun proceso custuso. O combustible para acender as lámapdas e o sal eran un gasto moi importante na vida das persoas. Vale a pena para poder facer unha vida digna e saudable.

Ser luz, non como propia, senón derivada de Cristo luz do mundo. Alumar como  signo de beleza, de transparencia, de vitalidade. Luz que axuda a recoñecer rostros, a mirar cara a cara, a poder superar as tebras da noite. Luz como servizo que está chamado a alumar a todos. A luz non se prende so para algúns, aluma a todos, non é selectiva, senón que se abre a todos, coma o sol que aluma a bos e malos, a xustos e inxustos.

Ser sal, que da sabor e consistencia. Sal que o penetra todo, dándolle un novo gusto. Como a levadura na masa vai penetrando a realidade para transformala. O sal que seve para a conservación dos alimentos, evita a súa corrupción.

O sal ademáis é signo da sabedoría na cultura xudea. 

Unha cidade edificada no cumio. Como a Xerusalén á que estamos chamados habitar.

As imaxes que emprega Xesús son a Boa Nova que nos axuda a descubrir unha vez máis a beleza da nosa condición. Somos de gran valor aos ollos de Deus

domingo, 1 de febrero de 2026

BIENAVENTURADOS

 


BIENAVENTURADOS 

El domingo pasado fuimos llamados por Jesús a participar de un camino de conversión. Primero la nuestra, personal, acogiendo el Reino de los cielos; después, siendo discípulos para ser pescadores  de hombres. Una llamada universal a reorientar el rumbo de la vida, repasar el libro de bitácora para ver los errores y aciertos de la travesía, repasar las redes y los vínculos, reconsiderar las tareas que se nos ha designado en la misión. 

Asumir la pertenencia al Señor hace confluir lo que ya es realidad y lo que es promesa. El domingo pasado nos decía, venid y os haré. Hoy, en la predicación en la montaña, Jesús nos relata en las bienaventuranzas, lo que ya es posible, es regalo y lo que se nos dará en recompensa. Los pobres en el espíritu y los perseguidos a causa de la justicia, nos dice, son poseedores del Reino de los cielos. Ya les pertenece, Al que vive en la libertad de espíritu de ser pobre, libre por no estar atado a las posesiones, al tener, y el que, es perseguido por ser justo, por defender la justicia, por amar y buscar la verdadera justicia, ya son miembros por derecho del Reino. El resto de las bienaventuranzas nos sitúan en un proyecto de futuro, nos dice heredarán la tierra, serán consolados, verán a Dios... es el mismo Jesús quien nos sitúa ante un viaje de plenitud que va madurando en el día a día, con la fuerza de su Espíritu.

Ya somos bienaventurados por haber sido llamados.

María es mujer bienaventurada, feliz por haber creído, por confiar, por ser la mujer fuerte, por su constancia, por su humildad y pobreza, por su coraje y constancia. La mujer limpia de corazón que nos entrega al mismo Dios. 

domingo, 25 de enero de 2026

CONVERTÍOS, VENID Y OS HARÉ

 


CONVERTÍOS, ESTÁ CERCA EL REINO
VENID Y OS HARÉ

La llamada que hace Jesús en Cafarnaúm invita a una mirada de esperanza. El acomodamiento no es vida para un creyente, para cualquier creyente, pues creer llama a esperar, a dejarse amar. Conversión va más allá del arrepentimiento de errores, es abrir los ojos, levantar la mirada, descubrir el soplo de Espíritu, buscar y llamar la bondad y la belleza, aspirar a lo imposible, redescubrir el amor en la debilidad. Conversión es una llamada diaria a vivir la fidelidad al sí de Dios.

Jesús invita a que la luz disipe las tinieblas, a que el gozo lo inunde todo, a que el triunfo del amor selle la alianza. Jesús llama a los primeros discípulos con una propuesta clara: venid, seguidme y os haré. Es una llamada a salid, conocerle, amarle, dejarnos conducir, dejarse ser, y Él hará su obra, realizará la transformación, revelará su amor para los hermanos en nosotros.