PONTE DETRÁS DE MI
Una vez más Pedro, con su fuerza y espontaneidad, nos invita a vernos reflejados en su camino de discipulado. Si el domingo, inspirado por el Padre, proclama el mesianismo de Jesús y recibe las llaves, hoy, Pedro tiene miedo por Jesús. No resulta extraño que se niegue a aceptar que el camino del Mesías sea la distinta al imaginario colectivo de triunfo y gobierno de un reino al estilo mundano. Tiene miedo al escuchar que sea la muerte, y muerte cruel, y eso le impide escuchar, y menos entender que se hable de resurrección. NO. No puede ser ni va a pasar.
La respuesta de Jesús es la recolocar a Pedro en su puesto de discipulado. Ponte detrás. Y no se anda con medias tintas. Jesús le llama Satanás. Muy fuertes y duras estas palabras. Y ahora
¿Que significa para nosotros aceptar la cruz, la muerte de Jesús? ¿Que significa ser discípulo y abrazar la cruz? ¿Veo en la cruz el amor y la gloria?
Y esa cruz, Señor, me seduce, como a Jeremías la palabra. Me dejo seducir. Me pongo de rodillas y doy gracias. Es tu cruz, y veo la mía, y me quejo, protesto, y no amo. Dame, Señor, el amor que brota de la fuente de tu corazón y renuévame por dentro con espíritu de discípulo.
Abrazar la vida es entregarla. Hoy empezamos la novena a la Virgen de Franqueira. María estaba de pie, viendo cara a cara la cruz, extraña forma de condena y violencia, y en ella a su Hijo. Estaba viviendo el discipulado hasta el extremo. Y ella estaba amando su cruz.






