domingo, 7 de junio de 2026

ALZA LA MIRADA . MIS OJOS EN JESÚS

 


ALZA LA MIRADA
MIS OJOS EN JESÚS

Si el Señor es el centro de nuestras miradas, el amor lo llenará todo, inundando nuestro ser más íntimo de deseos de amar. ELEGIR AMAR, como respuesta al amor primero que derrota en nosotros todo mal, destierra toda iniquidad, despeja toda duda, disipa toda tiniebla, ilumina toda oscuridad.

"Alza la mirada", "Elige amar, elige comunidad". Dos lemas que confluyen este domingo. El primero pertenece a la visita del papa, el segundo a la campaña de Cáritas de este día de Corpus. Tejen un hermoso tapiz que nos descubre la belleza de nuestras relaciones. Un movimiento de nuestro interior que se eleva en búsqueda. Toda persona quiere tener los ojos puestos en lo alto. Las miradas perdidas en el suelo, o en el móvil, impiden abrir horizontes, se constriñen a lo inmediato, se ciñen a unos centímetros cuadrados. ¿Que hay más alto? "Levántate y anda", dice Jesús al paralítico, "Sal fuera" grita delante de la tumba de Lázaro. "Mirad las mieses de los campos, ya están preparadas para la siega", "Mirad a la viuda pobre que deposita unos céntimos en la hucha, y deja más que todos", "Miró a la multitud y sintió compasión pues estaban perdidos como ovejas sin pastor"... la mirada de Jesús nos impulsa a saber ver las cosas desde otra perspectiva. Limpia mis ojos, deposita en mi tu luz, abre mi mirada, cura mi ceguera.

"Elige amar, elige comunidad" Toda elección es dinámica. Decir sí es abrirse a un proyecto, salir a lo novedoso de lo que está por venir. Desde el amor de Cristo que se desvela en la Eucaristía, memorial de su entrega, cada uno podemos decir que estamos decididos a vivir en su amor, pero no sabemos como, ni cuando, ni donde, ni con quien, ni la acogida que tendrá ni el resultado que dará... y eso es lo totalizador. Si lo tuviese todo agarrado estaría condicionando no solo mi respuesta sino mi entorno a mis posibilidades, pero la respuesta desde el amor a los retos del mundo, es saber escuchar la voz de Dios, ver el rostro de Dios, caminar en medio del mundo creado por Dios y de la historia como diálogo con Dios. Es elegir salir para el encuentro en la mirada del hermano, en la escucha del clamor y el dolor, las alegrías y las esperanzas, es elegir como quiero vivir en este mundo, vivir en comunidad tejiendo vínculos de fraternidad, de esperanza.

Alza la mirada y elige estar en Cristo.