domingo, 1 de noviembre de 2026

SANTIFÍCANOS EN EL AMOR


 SANTIFÍCANOS EN EL AMOR

Celebramos esta solemnidad de todos los santos y santas. Finalizadas las labores de recolección de las tierras, comenzando a declinar los días, con la llegada de los fríos y la caída de la hoja, el 1 de noviembre es tiempo de tránsito. De un tiempo a otro. Esta imagen de la luz y las tinieblas lleva al hombre a pensar en su propio tránsito y el de los suyos. Las fiestas de origen celta y anglosajón que se celebraban desde antiguo fue interpretada por la comunidad cristiana como una llamada a evangelizar la sombra de los miedos que se ciernen en el corazón ante el misterio de la muerte. La fiesta de todos los santos no es un simple barniz de lo antiguo, es la fe inculturada en una realidad concreta a la que le faltaba el mensaje que lleva al hombre a su plenitud. ¿Podemos pensar que la persona humana puede sobrevivir cada día sometida a los miedos y pesares de una vida abocada a la muerte sin esperanza de eternidad? El hombre no está llamado al miedo ni a la incertidumbre, sino a vivir en la verdad y el amor, la confianza y la relación. La realidad de nuestra naturaleza no termina, se transforma, está llamada a ser glorificada en la pascua de Cristo. En esta Pascua, en el Resucitado vivimos el día a día, llenando de amor, de santidad por el Espíritu, cada momento que vivimos. Vivir es santificar todo lo que somos y tenemos, nuestra familia, relaciones de amistad , el trabajo y los proyectos. Es un reto de cada día que se puede llevar adelante gracias al Espíritu santificador, el Espíritu Santo. 

La Iglesia nos invita a descubrir, celebrar, vivir, esta esperanza de bienaventuranza en la pascua de Jesús, en los que se nacemos a la fe por el bautismo, a los que nos precedieron y viven la plenitud del gozo, de los santos y santas que han hecho de su vida el amor a Dios y a los hermanos, que se han vivido la libertad en la verdad, que su corazón es manso y su mirada compasiva, que han llenado el mundo de paz y concordia, que han hecho del perdón y la misericordia la muestra de que Dios es bueno con todos. Ser santos no es de héroes, es de hombres y mujeres agradecidos por el don recibido y que quieren corresponder entregando su vida por el Reino y su justicia. La santidad no se compra, es un regalo, porque es ser compasivos y misericordiosos, vivir la verdadera bienaventuranza y empeñarse en que este hogar que nos ha regalado el Señor es una casa fraterna.

Hoy damos gracias al Señor y cantamos con los ángeles la gloria de los santos y santas. Celebremos con gozo este día. 

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