NADIE OS HA CONTRATADO?
El dueño de la viña sale a todas horas a buscar trabajadores. La viña es enorme, desproporcionada a cuantos puedan ir a vendimiar. El Reino es un campo inmenso, cada vez más grande, y los frutos vienen a su tiempo. Y sale a primera hora, ajusta el jornal, esto es hace lo que es justo, un denario, lo que le corresponde. Pero a medida que pasa el día muchos van viendo pasar las horas sin hacer nada, porque nadie los llama. Y siegue siendo necesaria la mano de obra, por eso el dueño, sale a media mañana, al mediodía y por la tarde. ¿Nadie os ha contratado? Que duro pasar la vida sin que nadie te llame a realizar una labor de justicia. Que difícil asimilar que vas dejando curriculus y nadie te valora.
Pero el dueño tiene otros caminos, los últimos son los primeros Lo justo es igual para todos, un denaria, lo ajustado, lo que nace de la bondad, de la generosidad y del amor de Dios es la gratuidad de entregar a cada uno para su justa (justicia de Dios) remuneración, lo que necesita para sobrevivir, para realizar un proyecto vital. ¿qué es justo? Para el dueño de la viña, es decir, para Dios, es justo que cada uno tenga lo necesario para vivir. Él ha llamado personalmente a los trabajadores, conoce su dignidad y, en función de ella, quiere pagarles. Y da a todos un denario. (León XIV, catequesis 4 de junio 2025)
Lo prioritario en la parábola no es la productividad sino en la participación, en trabajar en la viña del Señor. Llegar al final de la jornada y poder compartir un denario y la fraternidad de trabajar juntos en el Reino.
Dios llama a todos, incluso a los que no son valorados, ni reconocidos. Dios escoge a los últimos y los llena de dones, levanta del polvo al desvalido y le da un puesto en la mesa del Reino. Recordemos a María que canta las maravillas de la generosidad de Dios

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