domingo, 10 de enero de 2016

UNGIDO


Hace unos días tuve una tentación. Organizando el material  del alamacén de Cáritas en la Casa Mater Misericordiae, aquí en A Franqueira, colocando los utensilios de limpieza para bebés, cogí un bote de colonia para niños. Lo observé, lo abrí, y olí. ¡Qué bien huele!. Y es que la colonia para niños es un perfume muy característico. Y ese olor me recuerda la limpieza, la inocencia, la pureza, la alegría, la fragilidad, propios de los niños. Pero también me habla de cariño, de cuidados, de protección, de preocupación, de trabajo, de sacrificios, propios de las madres y los padres. De vez en cuando sería sano usar un poco de esta colonia.
Pues bien, la fiesta de hoy, el bautismo del Señor es el inicio de la misión del ungido. Éste, Jesús, el Hijo, el Ungido, es sobre el que se derrama el Espíritu, que lo empapa todo, lo llena todo, lo penetra todo y le fortalece y lo envía a "anunciar la Buena Nueva a los pobres, la libertad a los cautivos, la vista a los ciegos, a proclamar el año de gracia". El Ungido es el que viene empapado del Júbilo de la presencia. 
Nosotros, el día de nuestro bautismo nos "empaparon", nos ungieron con el santo crisma, quedando consagrados y configurados a Cristo Sacerdote, Profeta y Rey. Este santo Crisma, consagrado en la catedral en Semana Santa por el obispo, es una mezcla de aceite de oliva con un ungüento que desprender un suave olor. Y es que el bautizado derrama sobre el mundo el suave olor de la presencia del Espíritu, el suave olor de la alegría, de la caridad, del anuncio de la Buena Nueva. 
Ahora, como un niño, sabiendo que somos cuidados por las entrañas maternales y misericordiosas de nuestro Padre, vivamos la responsabilidad de ser sacerdotes, hombres y mujeres de oración, profetas, hombres y mujeres de la Palabra, y, reyes, hombres y mujeres del Reino, en Cristo.

Nosa Señora da Franqueira, grazas por coidar de nós.

Feliz domingo
Javier Alonso
A Franqueira
10-01-16

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