domingo, 25 de enero de 2026

CONVERTÍOS, VENID Y OS HARÉ

 


CONVERTÍOS, ESTÁ CERCA EL REINO
VENID Y OS HARÉ

La llamada que hace Jesús en Cafarnaúm invita a una mirada de esperanza. El acomodamiento no es vida para un creyente, para cualquier creyente, pues creer llama a esperar, a dejarse amar. Conversión va más allá del arrepentimiento de errores, es abrir los ojos, levantar la mirada, descubrir el soplo de Espíritu, buscar y llamar la bondad y la belleza, aspirar a lo imposible, redescubrir el amor en la debilidad. Conversión es una llamada diaria a vivir la fidelidad al sí de Dios.

Jesús invita a que la luz disipe las tinieblas, a que el gozo lo inunde todo, a que el triunfo del amor selle la alianza. Jesús llama a los primeros discípulos con una propuesta clara: venid, seguidme y os haré. Es una llamada a salid, conocerle, amarle, dejarnos conducir, dejarse ser, y Él hará su obra, realizará la transformación, revelará su amor para los hermanos en nosotros.


lunes, 19 de enero de 2026

AGNUS DEI

 


AGNUS DEI

Las imágenes de Juan Bautista suelen ponerle en su mano una banderola con la leyenda Ecce agnus Dei. Esta palabra pronunciada por el precursor resuena en nuestras celebraciones de la Eucaristía en la Facción del Pan. Cantamos y decimos Cordero de Dios que quitas el pecado. 

Un cordero, recuerdo del Sacrificio Alianza de Abrahám. Cordero que significa libertad pascual dela esclavitud de Egipto de un pueblo que huye, marcado por la sangre del sacrificio que se come en agradecida situación de nacer en un camino de amor. Cordero de comunión que se entrega en ofrenda agradecida en el templo de Jerusalén. En las bodas del Cordero del apocalipsis, culmen de la glorificación

En la entrada de nuestra iglesia de A Franqueira, esculpido en piedra, dos capiteles nos hablan de la Anunciación del Ángel a María. Entre las dos imágenes podemos ver la cabeza de un cordero. Mensaje que pe4rvive como recuerdo imborrable de que el Hijo de María es redentor, entrega de amor; que nos da la libertad, siendo su sangre signo de oblación; siervo entregado, cordero inocente; gloria final de vínculo eterno en bodas festivas, en amor infinito. María escucha, acoge y responde, madre de pastor, pastora de rebaño, sí confiado.


domingo, 11 de enero de 2026

ESTE ES MI HIJO


ESTE ES MI HIJO

Hoy, fiesta del Bautismo del Señor, cerramos el tiempo de Navidad, manifestación del Hijo de Dios encarnado, nacido de María. Adulto camina de Galilea al Jordán. Juan está bautizando, llamando a la conversión para acoger al Mesías de Dios. Jesús, en medio de los pecadores, entra en el agua. Es el río por el que había cruzado el pueblo en su camino de libertad desde la esclavitud de Egipto hasta la Tierra prometida. Se rasgan los cielos, desciende el Espíritu en forma de paloma, la paz y la Alianza de una nueva creación que nace en las aguas. Y la voz de Dios resuena: este es mi Hijo.

Ungidos por el Espíritu, nacidos de las aguas del Bautismo, somos hijos en el Hijo. Saber quien somos es una gracia que viene del cielo. Nacidos para vivir en la condición de ungidos en Misión de llevar la belleza del amor, la armonía de la paz que nace de la Alianza Pascual. 

Vivamos en intensidad nuestra identidad como hijos e hijas de Dios. Llevemos a todos el suave aroma de la unidad y renovemos como cada domingo ser nacidos en la Pascua liberadora.

María es Fuente divina de Gracias por quien nos vino el Salvador

Feliz domingo

martes, 6 de enero de 2026

CANTO DE REIS


CANTO DE REIS 

Que duro debía ver o inverno, e que difícil pasar cada noite nos tempos antergos, e posiblemente, non hai tantos anos. Noites longas, frías, que se prolongaban, non o máis que podería ser, queimar unhas rachas na lareira, un tizóin que fose guieiro minúsculo nos camiños angueiros. Noites longas, de contos de vellos, historias de medo mezcladas coa saudade da mocidade. Tempos de negrura dos fumeiros, enchidos de futuro para a mantenza das moitas bocas do fogar. Tempos de silencios que se fan eternos. 

Non quero pensar o que sería pasar noites a carón dunha cama con alguén padecendo dores de enfermidade, ou os berros da moza coa parteira da aldea que axuda a vir ao mundo un pequeniño. E naquelas, como tempos de tempos pasados, fálase da luz, esa que desexan os ollos que remate o inverno. Estrelas e cometas, regalos, zocos e tramancas postos ao orballo na espera dun caramelo coa que endulzar o día de reis. Os había que poderían ir a algunha feira, erguéndose cedo, para ver se arrepiñaban algo que na tradiña servise de remate das festas. Cantos de reis que percorren a aldea proclamando entre galego e castellano, que José e máis María van recibir a visita dos que veñen do Oriente. 

En tempos de miseria, como os que pasaron a parella de Belén, falar de regalos de reis, de magos e pombas feiticeiras, que elevan ao ceo os corazóns baleiros, é cargar de cores os vidros empañados dunha paixase que se desperta entre cantos de galos e chocas do gando. 

José e mais María, co meniño envolto nuns mantóns, saben que o rei dos reises ven reinar nos corazóns. Noites de espera, que falan de futuro cando veña a alborada, cantos de reis que piden aguinaldo. As portas quedan abertas, pois os nenos da parroquia, van e veñen polas eiras, a dar quentura no inverno do xaneiro que queima co vento as meixelas indefensas dos vellos e das mozas. Nenos que coa brancuras das roupas de liño, lucindo cores de cintas e panos de floriñas, abren os ollos coas bágoas que esbaran da friaxe da mencida. Reise que van e veñen, petando portas nas que sae o fume do lume recén aceso do rescoldo de cinsas húmidas. Reises que van e veñen, petando nos corazóns adormecidos, para que espabilen e se ergan que o inverno va irá esmorecido. Doces e uvas pasas, figos e laranxas, bicos e sorrisos, os reises hoxe tamén pasan. 

José e máis María, pola nosa porta pasan, a mostrarnos ao meniño para que o collas no colo e recoñezas que él é a luz que alumea a todos os pobos. Rei de reises que veñen de lonxe, hoxe poño na miña casa o trono no que ti reinares, non me deixes na noite, que na vida hai moito que cantare.

domingo, 4 de enero de 2026

VERBUM CARO FACTUM EST


VERBUM CARO FACTUM EST

A lo largo de estos días, con cierta intensidad, o a veces por mero compromiso, nos intercambiamos mensajes. Lo que antes de hacía con semanas de antelación a través de las postales de navidad, ahora se deja para el mismo día enviando mensajes masivos en las redes sociales. Un mensaje que circula por la nube y que en realidad no sabes exactamente a quien le llega. Algunos de los que están en agenda les dedicamos un poco más de tiempo. Y los mensajes pueden ser precocinados por otros, incluso por la IA, personalizados, y ya está, con las consabidas "felicidades", "felices fiestas", "feliz Navidad" y los augurios de buena suerte, salud, que seas feliz... y un largo etc. 

Celebramos en la Navidad no que Dios envía un mensaje, una declaración de intenciones de lo que nos haría felices, o lo adecuado a nuestra condición estilo revelación a Moisés en el monte entregando los mandamientos. Celebramos que Dios se entrega como mensaje, confluyen en el Hijo la Palabra creadora, la existencia en la eternidad, que se hace mensaje visible, palpable. El rostro de Dios es visible, concreto, toma la fisonomía de una persona humana, se hace uno de nosotros, con nosotros. Nos dice el Concilio Vaticano II 

Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a Sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina. En consecuencia, por esta revelación, Dios invisible habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y mora con ellos, para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía. Este plan de la revelación se realiza con hechos y palabras. DV 2

Si quieres conocer el rostro de Dios mira a Cristo, nacido, que vive en la cotidianidad de lo humano, que llora, siente la fragilidad, tiene miedo, pero también confía totalmente, se entrega con absoluta libertad, ama sin límites. Llega a lo incomprensible de la donación total en la cruz, de mostrarnos la gloria de inmortalidad. Pero no es lo ajeno a nosotros, sino que nos arrastra con su amor a atrevernos a ser nosotros la presencia de su amor siendo hijos en el Hijo, elegidos por Dios en el Hijo para la santidad, ser llamados a ser en Cristo desde toda la eternidad, pues él es terno.

Si quieres conocer la palabra comprende el silencio. Porque no somos consumidores de mensajes vacíos, sino comunión que se fortalece en la palabra compartida, que se hace vida compartida. Porque la palabra pertenece a dos, al que la pronuncia y al que la escucha (Michel de Montagne). Conocer a Cristo es conocer las Escrituras (S Jerónimo), por lo que si necesitamos conocer la compasión que debe regir nuestra vida es necesario acercarse a Cristo y verlo acercarse al dolor de los hombres; si buscamos misericordia, vemos a Cristo estar con los pecadores; si estamos en camino de la caridad vemos los gesto de cercanía, de atención de sanación con los enfermos y los pobres. Si queremos ser nosotros mismos, necesitamos conocer mejor a Cristo

Jesús se presenta precisamente como Aquel que ha venido para que tengamos vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Por eso, debemos hacer cualquier esfuerzo para mostrar la Palabra de Dios como una apertura a los propios problemas, una respuesta a nuestros interrogantes, un ensanchamiento de los propios valores y, a la vez, como una satisfacción de las propias aspiraciones. (VD 23)

«el Hijo de Dios se hace Hijo del hombre para que el hijo del hombre llegara a ser hijo de Dios» S Ireneo. Es el reto de nuestra vida, aceptar que somos hijos, asumirlo con agradecimiento, vivirlo con intensidad, forjarlo cada día en la debilidad. Ser hijos e hijas y vivir como hermanos.

Con María digamos "Hágase en mí" que seamos dóciles y dejarnos hacer